Nectalí Zeledón
En su Mundial, Brasil hizo el ridículo, sobre todo en los dos últimos duelos. Los brasileños cayeron 3-0 ante Holanda por el tercer lugar sin meter las manos, similar a la imagen futbolística mostrada en la semifinal contra Alemania.
A Holanda le bastó el primer tiempo para asegurar la victoria con los goles de Robin van Persie (3 minutos), de penal, y Daley Blind (17). Después Georgino Wijnaldum (90+1) certificó la goleada y la humillación de los locales.
Aunque los dos primeros debieron ser anulados porque el penal que cobró Van Persie nunca existió y el jugador que habilitó Blind arrancó en fuera de lugar, Brasil nunca mostró condiciones futbolísticas para pelear el duelo. Sin un líder ofensivo la seleacao no tuvo imaginación para moverse entre líneas, ni fluidez para mover el balón cerca del área.
En el segundo tiempo, Brasil puso más corazón que ideas y se expuso al contraataque de los holandeses. Al final del desafío Wijnaldum hizo el 3-0 tras un desborde por banda que remató solo en el punto de penal.
Wijnaldum sentenció el duelo y una de las peores imágenes futbolísticas de Brasil al permitir 10 tantos y anotar uno en los últimos dos encuentros.







