Saúl Martínez
Para los vecinos del reparto Carlos Fonseca, Roberto González y los barrios El Rosario, Colonias Leones y Ayapal, al sur de Chinandega, es un suplicio soportar la quema de decenas de llantas a diario, sin descanso incluso por las noches.
Eso ocurre porque algunas personas extraen varillas de hierro de esas llantas. Ni el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) ni la Alcaldía imponen multas o detienen la contaminación permanente.
La quema de llantas se hace a orillas del basurero, del cauce del río Acome (que atraviesa la ciudad de Chinandega) y el cementerio. El humo negro es ahora algo natural del paisaje.
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