Karen Rappaccioli -Tunnermann
Seguimos en la escalada de vibraciones sombrías y maléficas que algunos “cattivi” ciudadanos de esta bella “terra di laghi e vulcani” iniciaron desde hace dos meses, en contra de nuestros perritos. Parecería que como en las mitologías de terror, se escaparon de “Demonds”, de las profundidades de las calderas volcánicas por tantas fallas… que hoy más que nunca han venido a incentivar más cataclismo y zozobra.
Si bien es sabido las sociedades que más sobresalen en la indolencia espiritual, y la miseria humana intelectual, con alevosía e ignorancia sincera, sus maldades proliferan corroyendo las bases éticas y morales de sus comunidades.
Estos malos ciudadanos subsisten así solo entre lo material y carnal. Será muy claro en muchas manifestaciones que nosotros pensamos, entran en los extremos de la maldad, más algunas veces están combinadas por enfermedades mentales, las cuales muchas de ellas son tan viles y macabras como la crueldad del alma.
Todos los asesinos en serie comienzan torturando y matando a sus mascotas y a diferentes animales. Krafft-Ebing (1886), citado por Zelda G. Knight.
Recientemente cada vez está llamando la atención a las instituciones del orden público en la gran Nación del Norte, donde se ha comprobado que las mentes que planean y ejecutan acontecimientos sombríos y de tanta violencia, son enfermas por lo tanto se está conduciendo a un llamado para que los tratamientos psiquiátricos sean más accesibles a la población. Así prevenir catástrofes de pánico y de tanto dolor, que siembran la desconfianza de sus ciudadanos ante la atrocidad e impiedad de hechos dantescos en sus sociedades.
Esta más que sabido que estos individuos que perpetuaron tan pavorosos hechos, si no son reconocidos y castigados, donde sus padres les brinden la debida ayuda psiquiátrica, su mal ira peor, destruyendo otras estructuras con su crueldad enfermiza, y en un futuro muy cercano asesinar drásticamente a otros sectores de nuestra sociedad.
Toda esta situación infame a conmocionado fuertemente tanto dentro como fuera de Nicaragua ha creado una valla de rechazo, consternación rotunda y de luto hacia nuestra nación.
“Cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente está en peligro de menospreciar también la vida humana”. Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz 1952.
El maltrato hacia los animales es tolerado por aquellos que lo observan; se minimizan sus causas y sus efectos, y los padres, maestros y comunidades que no dan importancia al abuso animal en realidad incuban una bomba de tiempo.
Debe hacerse énfasis en que la detección, prevención y tratamiento de la violencia hacia los animales es un acto de humanidad en sí mismo.
“Si realmente queremos combatir la violencia, una parte de nuestra lucha consiste también en erradicar el maltrato a otros seres vivos”. Nelly Glatt F., psicoterapeuta.
Muchas atrocidades acontecen en muchas partes del mundo, pero el castigo no se hace esperar, se ejecutan una serie de penalidades más que necesarias, para lograr mantener el orden, la decencia humana y armonía entre todos sus seres vivos, y así preservar el “Circle of Life”. Inclusive está la pena capital, que no está largo el día en que nuestras sociedades cercanas la tendrán que acatar, para lograr mantener y preservar la vida.
No es represalia o revancha… pero si en nuestras sociedades se dejasen impunes estos actos despreciables de violencia criminal en contra de seres inocentes, tendríamos como resultado, anarquía e inseguridad por doquier, conduciendo a un caos… Muy peligroso y muchas veces ya sin soluciones viables… y ordenadas.
Nicaragua ha establecido la Ley 747, por lo cual se debe cumplir, ¡no hay excusa!
Por lo tanto nuestra sociedad nicaragüense con ética, unidos en una sola voz firme de repudio demanda castigo para el crimen organizado en contra de nuestros perritos.
Recordemos “la grandeza de una nación se juzga por la manera en que son tratados sus animales”. Mahatma Gandhi (1869-1948) La autora es Consultora de Proyectos, escritora y P.R.