El Robinson Crusoe de Little Corn Island

Pedro J. Chamorro B.

Esta es una historia de éxito, ingenio y creatividad única, para saber aprovechar todos los elementos de nuestra pródiga naturaleza, en una forma amigable con el medioambiente, en una de las zonas más paradisíacas y remotas de Nicaragua.

En una época, fue conocido como el “ermitaño”, el “tarzán” de Little Corn Island, la tierra que le vio nacer, a la que no llegó por un naufragio, como el de la novela Robinson Crusoe, sino cuando decidió retirarse huyendo del mundanal ruido para recluirse en una pequeña finca heredada de sus padres, en la parte más remota, del pequeño paraíso tropical.

Conocí a Bing Crosby Downs en febrero de 1998, siendo ministro de Turismo, cuando realizaba un recorrido por un proyecto turístico que se desarrollaba en La Islita. Vivía entonces aislado en una pequeña casita que él mismo había construido de ripios, rodeada de generadores eólicos de madera, muy artesanales y rústicos, pero efectivos, que el mismo había fabricado para aprovechar el viento.

Reducía así su aislamiento escuchando música costeña y tenía energía para una bujía. Bing había inventado también una bomba manual para extraer el agua dulce de un pozo, que mantenía herméticamente cerrado para evitar la contaminación.

Le acompañaba entonces una joven italiana de nombre Paola Carminiani, quien más tarde se volvió su esposa y un pequeño perrito blanco con negro que le advertía de la presencia de extraños en su voluntario aislamiento en el paraíso. Paola andaba también su mascota: un pequeño monito negro colgando de su cuello.

Dieciséis años después regresé a la costa Caribe sur como presidente de la Comisión de Turismo para la XII Convención y me propuse la tarea de averiguar qué había sido de Bing y cómo el “boom” del turismo en esta pequeña isla había cambiado su manera de vivir.

No fue tarea fácil, pero ya en el aeropuerto, el propietario del Hotel Sunrise Paradise de Little Corn Island, Carl Archibald, me dio razón de Bing y el celular de su esposa Paola. Me confirmó que todavía vivía en el mismo lugar, en el extremo noreste de la islita, pero Bing era ahora un próspero empresario y tenía un lindo hotel.

Llamé muchas veces infructuosamente al celular dejando varios mensajes, e incluso intenté contactarlo por medio del alcalde de Corn Island, Cleveland Webster Terry. Cuando ya había perdido las esperanzas, Paola me regresó mis llamadas afirmando que había estado en Italia y por eso no contestaba.

“Será difícil que Bing hable por teléfono”, me advirtió Paola, porque él detesta los celulares. Me dio su correo electrónico y el nombre de su hotel, que ella prefiere llamarle “Alternativa de Hotel”: Farm Peace & Love, Granja Amor y Paz. Creo que lo convencí por correo electrónico, porque al día siguiente Bing me llamó.

Lo que tienen Bing y Paola desde hace diez años es realmente único en Nicaragua: Farm Peace & Love recibe visitantes de todas partes del mundo, aunque su oferta es únicamente de una suite que comparte la casa de Bing y Paola y una cabaña.

Contrario a muchos lugares remotos, tienen energía 24 horas y no tienen que pagar la cuenta. Bing fabricó un rústico generador eólico de 1,500 watts comprando únicamente los magnetos. Por si el viento falla, treinta paneles solares de cincuenta watts sobre el techo capturan el sol para alimentar 24 baterías de ciclo profundo, las que a su vez alimentan los inversores de 120 voltios.

No hay un solo alambre del pueblo en la finca, no tienen ningún servicio municipal, cosechan sus propios alimentos orgánicos en la granja y tienen una excelente calidad de agua potable: son básicamente autosuficientes.

Aunque el lugar es muy pequeño (ver: farmpeacelove.com) han tenido prensa positiva en Los Ángeles Times, el New York Times y el Wall Street Journal. “Nosotros escogemos con quiénes queremos compartir nuestro pequeño pedazo del paraíso”, sostiene este nuevo “Robinson Crusoe” de Corn Island.

El autor es diputado y presidente de la Comisión de Turismo

Columna del día Opinión Little Corn Island archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 12 años

    Sempre se ha dicho que la ingienidad es la madre de las oportuidades y las invenciones. Y y vemos como esta pareja, con procedimientos rudimentaros, mezcladoscon la tecnlogia moderan, ha creado un lugar que se mantiene por si solo,sin necesidad de tener que usar os servicios de la comunidad Kudos para esta pareja de aventureros ecologicos y sus logros, ojala que a el no le vaya a pasar, lo que le esta pasando al Sr. Arcia y sus instalciones que e fueron conficadas a la orilla del Lago de Managua

  2. Luis Mena
    Hace 12 años

    Gracias Señor Chamorro por este artículo, realmente es un gran triunfo de dos seres, no importando el color y origen, funden su entusiasmo de vivir solo con lo que la naturaleza les da: Agua, suelo, sol, madera y peces para vivir y, lejos de los problemas que el modernismo trae consigo. Hay que demostrarlo como ejemplo en programas de promoción de turismo Rural criollo en muchos lugares de la Costa Atlántica dignos de promocionarse con el extranjero.

  3. sergio
    Hace 12 años

    Que linda historia, poca gente hay como Paola y su esposo.

  4. Nica-Costeño
    Hace 12 años

    Muy bonito articulo, desde la perspectiva del buen ejemplo de auto sostenimiento, de la sustentabilidad y sostenibilidad de un sitio turístico. Aunque de este artículo podríamos hacer libros y enciclopedias de como mal funciona el errante sistema estatal, solo por mencionar un ejemplo: El relator llegó a la Isla: «Como presidente de la comisión de turismo», sin embargo este ejemplo de hotel no fue considerado en la gran convención turística ni antes, ni después, ni por parte de la municipalidad

  5. NICA pero NO en CR
    Hace 12 años

    Excelente articulo y por supuesto excelente e interesante opción.  Adelante Bing por que ánimos creo que tiene de sobra.

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