En el primer partido ganado ante Bosnia había destacado con un soberbio tanto que permitió a Argentina ganar (2-1) y acaparó por ello los focos en Maracaná. Esta vez lo volvió a hacer, con un gol decisivo en el descuento final, para ganar 1-0 a Irán.
La estrella esperada en Belo Horizonte, el que aparecía en la mayor parte de las camisetas argentinas que tiñieron de albiceleste el Mineirao, no había podido desatascar un partido tenso ante un Irán que se reveló muy incómodo y que ató en corto al astro del Barcelona. Hasta ese instante final.
El 0-0 parecía inamovible, pero Messi vio un hueco. Levantó la cabeza y envió un disparo cruzado desde fuera del área con el que terminó dando la victoria a su equipo, que pese a la victoria agónica y la clasificación para octavos volvió a tener problemas en su juego y sigue sin conquistar la batalla de la imagen.
“No estamos demostrando lo que podemos dar, pero con el correr de los partidos creo que lo vamos a conseguir. Somos los primeros que sabemos que no estamos consiguiendo lo que buscamos”, admitió la “Pulga” tras el partido.
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Con esta derrota Irán quedó en una posición muy comprometedora, debido a que su último partido es con el fuerte equipo de Bosnia y Herzegovina, quienes se ven firmes, con sus figuras intactas a rendir.
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En la primera mitad, Messi vagó por las inmediaciones del área persa sin mucho sentido, buscando un hueco que no existía o un despiste de la defensa rival, que nunca perdía la atención.
Sus aportaciones fueron contadas y aisladas, desde que en el minuto diez un balón de Ángel Di María, al que no llegó por poco Gonzalo Higuaín, fue para Messi, pero Ashkan Dejagah impidió el remate de Leo.
Poco después de la media hora (31), una caída de Messi en la frontal del área le permitió un lanzamiento desde una posición peligrosa, pero su balón se fue alto por poco.
La otra jugada de peligro de la mano de Messi fue un buen centro en el 36, que Ezequiel Garay remató alto cuando los hinchas argentinos empezaban a levantarse de sus asientos para celebrar el tanto.
GOL DEL TRIUNFO
Tras el descanso, el partido se fue complicando por momentos, con un Irán que resistía bien atrás e incluso se permitía la osadía de probar los reflejos de Sergio Romero, cada vez más ajetreado.
Messi seguía luchando contra la marea, con más presencia, pero los mismos pocos resultados.
Apareció en la segunda parte para poner un centro en el 53, que Pablo Zabaleta envió alto, y luego tuvo una gran ocasión (59) cuando se fue con velocidad eléctrica por el centro y puso el balón con el interior, en uno de sus disparos estrella, pero enviando ligeramente fuera, ajustada al palo derecho de Alireza Haghighi.
En el 73, el rosarino estuvo a punto de sorprender a todos con una falta desde la frontal algo ladeada, que hacía pensar en un balón colgado al área, pero optó por un disparo que se fue, una vez más, fuera por muy poco.
El premio a sus intentos lo consiguió con su disparo desde fuera del área, de rosca con la izquierda para poner el 1-0 ya en el 90+1, apareciendo en el último suspiro para dar brillo a una Argentina apática.
“Fue importante Messi. Tuvo perseverancia, paciencia, actitud y buscó siempre el gol, a su manera y con sus posibilidades”, admitió su seleccionador, Alejandro Sabella.
Como ante los bosnios (triunfo 2-1), gol decisivo y elección como mejor jugador del partido. Y van dos de dos para Messi.
