Carla Torres Solórzano
Causó suspicacias la comercialización de medicinas de Laboratorios Ramos, propiedad del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, en una de las delegaciones en la capital, la cual ahora está amparada bajo la Ley de Venta Social de Medicinas.
Para el diputado opositor Armando Herrera, miembro de la Comisión de Salud y Seguridad Social del parlamento, la Venta Social de Medicamentos está reglamentada para favorecer a la clase social económicamente más pobre del país, “pero en Nicaragua no se está consiguiendo el perfil ni el objetivo”.
“La Venta Social de Medicamento se está convirtiendo técnicamente en un negocio; y cabe la suspicacia y hay que señalarla, ¿por qué los establecimientos de salud están vacíos de medicamentos? Luego vas a ver en la Venta Social de Medicamentos que lo que debería de estar en el Ministerio de Salud está en la calle vendiéndose”, dijo Herrera.
No obstante la venta de medicamentos genéricos a bajos precios ocurre desde 2006, a pesar de la falta de reglamentación entre diferentes organismos no gubernamentales, quienes la promueven como una alternativa ante la falta de medicamentos en algunas zonas rurales muy alejadas.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A