Cuando un turista arriba al país no siempre está bien informado, porque a pesar de que vivimos en el mundo de la comunicación instantánea, en un mundo de Google, no siempre explorado en el internet lo básico que necesita saber, como la tasa de cambio oficial y de mercado, el costo de un viaje en taxi del aeropuerto al hotel y otros detalles que necesita saber para que su dólar le rinda más.
El incauto turista que llega al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino ve la oportunidad de cambiar sus dólares mientras espera las maletas en una empresa que se llama Global Exchange, que lleva ya varios años cambiando los dólares con un margen de utilidad de un veinte por ciento, o sea que si cambia digamos 1,000 dólares, le dan solamente el equivalente a 800 dólares a la tasa oficial: una verdadera estafa.
La semana pasada, por ejemplo, esta casa de cambios estaba dándole 20.66 córdobas al desprevenido turista, cuando la tasa oficial estaba a 25.77, según la información y evidencia gráfica publicada en LA PRENSA el pasado 10 de junio, o sea cinco córdobas menos que la tasa oficial, cuando los márgenes en este giro de negocio típicamente son en promedio 0.50 centavos de córdoba por dólar, es decir, en el aeropuerto el margen cambiario es unas diez veces mayor que en cualquier otro lugar de Nicaragua.
Un hijo mío que vive en los Estados Unidos y venía de turista a ver a su familia cayó en la trampa el 4 de julio del 2013, seguramente porque pensó que no tendría que cambiar sus dólares ni en la fila de los bancos comerciales ni con el riesgo de cambiarlos en la calle. Camino a casa, nos reímos bastante de su ingenuidad, pero por suerte únicamente cambió cien dólares.
La respuesta de las diferentes autoridades que han sido abordadas por este tema, es que aquí hay “libre convertibilidad”, o sea libertad cambiaria, y lo único que controla la tasa de cambio es la oferta y la demanda del libre mercado.
Está claro entonces que el problema no es un problema de una violación a la ley, sino un problema ético, porque se le está otorgando un espacio único, dentro del primer sitio donde el turista que viene a Nicaragua pone sus pies, a una empresa que se encarga de esquilmarle el bolsillo en el primer encuentro.
Lo que ocurre es que el turista no tiene allí alternativa ni competencia para comprar nuestra divisa, aunque sí la tiene, irónicamente, para comprar cualquier licor, perfume y variados productos, que encuentra en las surtidas tiendas libre de impuesto. Y claro, cuando sale fuera y toma el taxi o llega al hotel, se da cuenta que lo han estafado y esa es la primera impresión que tiene de Nicaragua: se aprovecharon de su nobleza, pues quizás él pensó que a como en otros aeropuertos del mundo, aquí le cambiarían sus dólares con un margen de ganancia razonable.
La gerencia de la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales y su Junta Directiva, en la que está representada el Intur, deben tomar cartas en el asunto de inmediato para revertir esta situación tan negativa que afecta nuestra imagen hacia el turismo internacional.
Las alternativas son sencillas: información, el Banco Central o el Intur o el propio aeropuerto deben poner la información al turista del tipo de cambio oficial vigente. Cancelación de la concesión o alquiler a Global Exchange y abrir el espacio a un concurso a la que ofrezca la mejor tasa. Competencia: abrir otra casa de cambio dentro de la misma área, a como existen varias tiendas libres y finalmente, cancelación de la concesión y no ofertar el servicio de cambio dentro, después de todo, el dólar se lo reciben al turista una vez que pone el pie en la calle. El autor es diputado y Presidente de la Comisión de Turismo
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A