Managua/ACAN-EFE
Llueve en el litoral caribe de Nicaragua e inicia la fiesta. Al son de música caribeña, centenares de mujeres y niñas de diferentes etnias bailan en un carnaval que marca el inicio de las fiestas de Mayo Ya cuando la tierra alcanza su mayor felicidad y surge la nueva vida.
A 315 kilómetros de Managua, en la Región Autónoma del Caribe Sur (RAAS), la ciudad de Bluefields, cuya población es una mezcla de culturas en la que predomina la afrodescendiente, se viste de trajes coloridos y ritmos contagiosos que durante todos los fines de semana del mes de mayo recorren las calles en una fiesta popular de orígenes ancestrales.
El palo de mayo vino a Nicaragua para quedarse, siendo una manifestación meramente cultural que con el tiempo ha cambiado en los ritmos, trajes típicos y en los instrumentos musicales de acuerdo a cada cultura.
En este culto a la fertilidad de la tierra reúne a diversas etnias indígenas, como las afrodescendientes, creole, garífuna, ulúa, miskita y mestiza, que por generaciones han convertido esta fiesta en la actividad principal del mes de mayo y que cada año cobra mayor intensidad.
Esta costumbre se originó con las antiguas civilizaciones de Egipto que luego fueron adoptadas por otros países europeos.
El historiador de la Costa Caribe, Johnny Hodgson, dijo a Acan-Efe que esta fiesta es celebrada en Nicaragua desde principios del siglo XIX, influenciada por Europa y que hasta ahora se ha convertido en la expresión cultural más importante del caribe nicaragüense.
Una danza con movimientos sensuales alrededor de un árbol decorado con listones de colores y frutas, es una de las principales actividades.
Tanto la decoración como las coreografías sirven para expresar admiración y alegría por todo lo existente en la naturaleza, según el historiador.
Las comparsas que recorren todas las calles de la ciudad, en su mayoría están conformadas por niñas y mujeres vestidas con faldas multicolores y peinados en trenzas.
Las protagonistas se mueven sensualmente al ritmo de danzas como la guanara, gulye y la punta.
Los hombres, vestidos con cotonas o de pantalones coloridos, se hacen notar al tocar los instrumentos musicales.
Otros cargan el árbol simbólico en todo el recorrido carnavalesco, haciendo estaciones en cada esquina para que las mujeres se acerquen a bailar alrededor.
El recorrido de cada una de las agrupaciones finaliza con una gran celebración, donde se premia el mejor baile que rescate la música tradicional, las danzas, la vestimenta y la dedicación puesta para resultar electos.
Paralelo a las fiestas de Mayo Ya, también se realizan competencias en botes con remo, ligas del saber, pequeñas presentaciones en tarimas ubicadas en las diferentes calles y ferias gastronómicas donde se puede degustar de la comida típica caribeña de Nicaragua.
En las ciudades costeras la alegría llega con el sol, pero no en Blufields, donde la lluvia es recibida con un derroche de cultura contagia tanto a lugareños como a turistas, que aprovechan la ocasión para unirse al baile de las comparsas que recorren las principales calles de la ciudad.