Luis Sánchez Sancho

Ortópolis de Sición

Ortópolis no debía nacer, pero nació. Sobre su padre, Plemneo, pesaba una maldición por la cual todos sus hijos debían morir al nacer. Sin embargo Ortopolis nació.

Sición (Sikios, en griego), donde transcurre la historia legendaria de Ortopolis, es una ciudad que se mueve entre la leyenda y la historia. La prueba de que la ciudad de Sición existió en la antigüedad, son sus ruinas, en las que se incluyen las de un imponente anfiteatro que hasta hoy se pueden ver y admirar al lado de un poblado llamado Vasiliko, en la península del Peloponeso.

Los aborígenes del territorio donde se estableció la ciudad de Sición eran los egialeos (descendientes de Egíalo, un personaje mitológico), los cuales fueron conquistados por los dorios llegados de la Argólida.

Bajo la dominación de los dorios los egialeos no tenían derechos de ciudadanía. Tiempo después, por la escasez de soldados para las guerras se les permitió a los egialeos participar en el ejército, pero solo podían usar las mazas, que eran unos palos revestidos con hierro.

Más adelante se permitió a los egialeos dedicarse a la artesanía y el comercio, y como eran muy ingeniosos y laboriosos, pronto pudieron salir de la miseria y muchos de ellos hasta se enriquecieron. Y a medida de que mejoraban económicamente los egialeos desarrollaron también su conciencia de la necesidad de ser libres.

Ortágoras, un egialeo adinerado, organizó y encabezó una rebelión popular que puso fin a la dominación de los dorios y se proclamó tirano, como se le llamaba a los gobernantes que tomaban el poder por medio de la fuerza, pero con las simpatías y el respaldo del pueblo. Ortágoras y sus descendientes (los Ortagórides) gobernaron durante un siglo. Eso es lo que dice la historia.

Según la leyenda mitológica, Sición fue una de las primeras ciudades de la Hélade, como llamaban los griegos antiguos a Grecia.

Sición fue fundada con el nombre de Egialea, por la denominación del pueblo originario, cuyo patriarca y primer rey fue Egialeo, hijo del dios-río Inaco. Sicione, un nieto de Erecto (rey de Atenas, quien era hijo de Hefestos (el herrero de los dioses) y de Gea (la Tierra), se estableció en Egialea y muy pronto se convirtió en su rey. Acto seguido le puso su nombre a la ciudad, en homenaje a sí mismo, pues poner sus nombres a las ciudades era para muchos reyes y otros personajes prominentes una manera de alcanzar la inmortalidad.

Sición tuvo 26 reyes, comenzando por Egialeo, de los cuales Plemneo fue el numero 11. Por alguna razón que no se aclara en los textos sobre este mito, cayó sobre Plemneo una maldición según la cual los hijos que le tuvieran morirían en el momento de nacer.

Así fue que todos los hijos e hijas Plemneo morían irremediablemente en cuanto nacían. Esto le causaba al infortunado rey de Sición un gran dolor, pero además todo el pueblo sufría en solidaridad con su soberano y por la angustia de que, al morir Plemneo, se podría crear un vacío de poder por falta de heredero sucesor y sobrevenir una calamidad política en la ciudad.

Las oraciones, sacrificios y súplicas de Plemneo no eran escuchadas por los dioses. Pero, después de que muchos hijosde Plemneo habían muerto al nacer, Demeter, diosa de la agricultura y de la vida natural que renace una y otra vez, se compadeció de él y quiso ayudarlo, pero antes decidió ponerlo a prueba.

Cuando otro hijo de Plemneo estaba a punto de nacer, Demeter bajó a la Tierra, se disfrazó de mendiga y se presentó en casa del rey para ver cómo la recibían. Y la recibieron muy bien. Sin saber quién era ella en realidad, creyéndola una mendiga, le dieron de comer y la alojaron apropiadamente. Entonces la diosa le reveló a Plemneo quien era ella en realidad y le pidió que le entregara a su hijo en cuanto lo sacaran del vientre de la madre.

De esa manera se rompió la maldición sobre Plemneo y aquel niño, quien fuera llamado Ortópolis, pudo vivir y más tarde llegó a ser el duodécimo (12) rey de Sición.

Columna del día Opinión
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