WASHINGTON/ AFP/ EFE
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, regresó este martes a Washington después de una larga gira por Asia para afianzar lazos diplomáticos con los gobiernos de Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas, según pudo constatar la AFP.
Obama dio garantías de apoyo a sus aliados asiáticos en tanto que advirtió a China contra cualquier intento de dominar la región.
“Pensamos que el derecho internacional debe ser respetado, que la libertad de navegación debe ser preservada y que no debe limitarse el comercio. Pensamos que las diferencias deben ser resueltas de manera pacífica y no por la intimidación o la fuerza”, dijo Obama en Manila, en la última etapa de su gira.
OBAMA Y MERKEL
Obama trata de impulsar una política de “equilibrio” de la diplomacia estadounidense hacia Asia, pero los focos de inestabilidad en Ucrania y Oriente Medio vienen dificultando ese propósito. El viernes, Obama tiene en agenda un encuentro con la canciller alemana Angela Merkel sobre Ucrania, reunión que tendrá lugar en la Casa Blanca.
Los líderes de EE. UU. y Alemania hablarán, entre otros temas, del “apoyo a la democracia en el este de Europa, y de cómo cumplir los retos compartidos de seguridad y económicos en todo el mundo”.
El fruto más claro de la gira de Obama llegó en la última parada, con la firma del acuerdo militar con Filipinas para los próximos diez años, por el que las tropas, barcos y aviones estadounidenses verán ampliado su acceso a ese archipiélago de gran importancia geoestratégica para el pulso con China en la región.
APOYO A FILIPINAS
Estados Unidos ha adoptado una posición muy delicada, puesto que necesita a China para contener a la turbulenta Corea del Norte, que prepara un cuarto ensayo nuclear, según los analistas.
Sin embargo, los norteamericanos volvieron a desafiar a Pekín firmando un acuerdo de defensa reforzado con Manila, que permite el incremento de la presencia de militares y equipos norteamericanos en Filipinas. Es decir, a orillas del mar de China.
Al referirse a su tratado de defensa mutua de 1951, Obama advirtió: «este tratado significa que nuestras dos naciones prometen, y cito: 'nuestra determinación común a defenderse de ataques armados externos'». «Y ningún agresor potencial puede dejarse llevar por la ilusión de que alguno de ellos está solo.
En otras palabras, nuestro compromiso para defender a Filipinas es invulnerable. Estados Unidos cumplirá con ese compromiso porque los aliados nunca están solos», afirmó.
Contrariamente a las garantías suministradas a Japón o a Corea del Sur en caso de agresión del Norte (28,500 soldados norteamericanos están acantonados en el Sur), Obama no citó específicamente las zonas marítimas que son la causa del conflicto sinofilipino como un motivo de asistencia a Manila si China se apoderase de ellas por la fuerza.
Pero Pekín comprende perfectamente el contexto internacional.
Estados Unidos, acaparado por el difícil proceso de paz israelo-palestino, la crisis con Rusia a causa de Ucrania y su retirada militar de Afganistán, sigue decidido a aplicar su estrategia de «reequilibrio» geoestratégico en beneficio de Asia, insistió Obama.
A nivel comercial, Washington tiene dificultades en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), un ambicioso convenio de libre comercio que estaría integrado por 12 países, incluyendo Estados Unidos y Japón.
Aunque pasaron noches enteras negociando, los norteamericanos no lograron hacer ceder a los japoneses en las barreras arancelarias que obstaculizan el ingreso de automóviles y, sobre todo, de productos agrícolas estadounidenses.
«A pesar de los progresos, quedan muchas cosas pendientes para concluir el TPP», reconocieron los dos socios después de la visita de Obama a Tokio.
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