Que no quede fuera del tintero

Humberto Belli Pereira  

Está bien que a los nicaragüenses nos interese la institucionalidad y que una  de las expectativas, sobre el posible diálogo entre los obispos y Ortega, es que ocupe un lugar destacado en la agenda. El problema es que solemos confinar nuestra preocupación a las instituciones públicas. Si preguntamos a un grupo cualquiera, ¿cuál es la institución más débil de Nicaragua?, la mayoría posiblemente responderá que la Corte Suprema de Justicia o el Consejo Supremo Electoral.

Pero están equivocados. La institución más débil de nuestro país es la familia. Siendo como es, la célula básica de la sociedad, el fundamento de la educación y socialización de los menores, el nido donde se aprenden los valores fundamentales, nuestra familia típica es un caso patético de extrema debilidad. Porque en ella reina la inestabilidad, los rompimientos, el abandono, la violencia y el descuido.

No tenemos estadísticas muy precisas, porque el tema, aunque importante, no interesa tanto como la política y la economía. Pero la información disponible señala, con claridad que la mayoría de nuestros niños nacen fuera de matrimonio y que la mayoría de ellos; ¡la inmensa mayoría!, crecen sin la presencia de su padre biológico.

La causa directa de esta anomalía, de este auténtico cáncer social, es la ausencia o debilidad de la institución que cementa o estabiliza la familia: el matrimonio. La mayoría de nuestro pueblo no se casa y no se quiere casar. Prefiere las uniones llamadas “libres”,  comportamiento que solía predominar en las clases bajas pero que hoy es adoptado por las medias y altas con la moda de la cohabitación, o de las uniones fáciles de disolver.

El caso es que fomentar y fortalecer la unión matrimonial es fundamental para el bienestar de los más débiles —los niños— y de la sociedad. Linda J. Waite y Maggie Gallagher, sociólogos, en su libro The Case for Marriage probaron, estadísticas en mano, que los casados gozan de mejor salud física, emocional y psíquica, y están más estimulados a aumentar sus ingresos, que los que viven solos o cohabitan. Igual sus hijos. Estos gozan de mejores índices de rendimiento académico y menor propensión a la delincuencia o las drogas.

Estas realidades aconsejan llevar el tema del matrimonio y la familia al diálogo con el poder. La función del gobierno es procurar el bien común de la sociedad. Y pocos temas lo afectan tanto como este. Lejos de verse como un asunto privado o religioso, que solo incumbe a las parejas o a las iglesias, el matrimonio es un compromiso público, un ideal moral y una institución social de extraordinaria importancia, que el Estado debe apoyar y no minar, como frecuentemente hace.

¿Cómo puede el Estado contribuir a la institucionalidad familiar? Un medio es incorporar el tema al currículo educativo. Nuestros docentes deberían desaconsejar la maternidad en solitario, que es endémica en nuestra juventud, y mostrar las ventajas personales y sociales de la unión matrimonial. ¿Acaso la esencia de la educación no es enseñar a tomar buenas decisiones en todos los ámbitos de la vida? Otro medio es revisar la actual legislación divorcista, la cual requiere de dos voluntades para casarse pero solo una para romper el vínculo. El tercer medio son estímulos fiscales y laborales que privilegien, con una auténtica discriminación positiva, a quienes asumen el compromiso público, noble y exigente, de apoyarse y auxiliarse por toda la vida.

Corresponde al laicado diseñar y proponer medidas concretas, pero los obispos, como pastores, pueden procurar que el gobierno se comprometa también a fortalecer la institucionalidad de la más débil e importante de todas las instituciones. 

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación.

Columna del día Opinión Justicia archivo

COMENTARIOS

  1. Silvio
    Hace 12 años

    Si la iglesia ha ejercido dominio sobre la mayoría de la población desde la conquista española y no ha servido para fomentar el matrimonio, seria iluso que el gobierno lo pueda hacer. Imponer «moralidad» a los ciudadanos va en contra de los derechos individuales de los ciudadanos y ciudadanos. Sus consejos son tan anticuados que incluso van en contra de las nuevas doctrinas del papa Francisco.

  2. Sergio Octavio
    Hace 12 años

    El articulista, dejaría de ser miembro de la rancia población que engrosa las filas del opus dei, si hiciera un comentario contrario a lo dicho.-

  3. matagalpa
    Hace 12 años

    de acuerdo con usted doctor las institucion debil en el pais es la familia

  4. juan pueblo
    Hace 12 años

    quiere decir que, el comportamiento corrupto de (CSJ) y (CSE) es mal de familia.

  5. Hace 12 años

    casas curales e irse a camiknar por esas calles de las ciudades a trabajar directamente con esos grupos que sabemos que necesitan de la guia y luz que ellos podrian traerles, porque yo creo firmemente que quedandose en sus diocesis, y pretendiendo tener ingerencia en estos pugnantes fenomenos socio /culturales desde el pulpito de las mismas, ellos no van a hacer mella en este fenomeno que ahora es praticamente un cancer social urbano en nuestro medio.

  6. Hace 12 años

    las mdres solteras, comenzando a las temparanas edades de los 12 o 13 anos, no es una formula ganadora nio aquei ni en la China. Y hablamos y sugerimos que los Obispos pueden favorecer y procurer que el gobierno se comprometa a fortalecer la institucion del matrimonio en el pais, para citar casi leteralmente al escritor, y aunque un Buena sugerencia, pero creo que el CEN debe de de tomar una possicion mas beligerante y active en esta situacion y deberian de salirse de sus iglesias o de sus

  7. Hace 12 años

    Coincido con el articulista y su preocupacion por la debilidad institucional que el matrimonio posee en nuestro medio. Obviamente que este no es un fenomeno social/cultural que se corre en los diferentes grupos socilaes de nuesta socieda, pero si sabmos que el mis mo se concentra de la clase media hacia abajo, lo cual ya sabemos es donde existe la mayor concentracios poblacional del pais. Y por lo cual este asunto de los hijos fuera de matrimonio, las mujers abandonadas , los matrimonios rotos o

  8. Hace 12 años

    Lo unico que podria ddecirle al blogero Octacio, que su comentario es tan malo como la situacion que el articulista encara con su pluma con toda la seriedad el caso, y sin tartar de ofender a nadie. y se que el no necesita de la defense de nadie, porque no hay que defender, y aunque todos tenemoderecho a la expression del pensamiento, por ello es que estoy escribiendo esta pequena nota.

  9. boaco
    Hace 12 años

    Ademas,tienen que dejar de formular y aprobar,leyes como la 779,,que solo contribuyen acabar con la institucion familiar

  10. Lucía
    Hace 12 años

    Me parece atinado y muy oportuno el artículo de Humberto Belli. Lo felicito por decir tanto en tan poco espacio. La familia es la institución más antigua del mundo! su creación fue idea de Dios, y darle la espalda o no considerar su peso en oro, nos aleja del desarrollo y de la felicidad a la que todos(as) por derecho aspiramos. Estamos en el Año de la Familia, cuidemos y conservemos la nuestra!

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí