Luis Napoleón, Napoleón III, estando en prisión mataba el tiempo estudiando las posibilidades del mundo. Llegó a varias conclusiones. Una hay en el Nuevo Mundo un Estado que ocupa la admirable situación de Constantinopla y que, debe decirse, no ha sido utilizado. Me refiero a Nicaragua. Como Constantinopla en el Antiguo Mundo, León podría ser el centro del Nuevo Mundo. Si se abriera la estrechísima faja que separa los dos lagos nicaragüenses del Pacífico, León sería dominante sobre las costas de América”. Muchos se rieron y se ríen.
El maestro Oscar René Vargas ha vuelto a poner el dedo en la llaga.
Hace unos años formé parte de una misión del Banco Mundial a Costa de Marfil. Iba a apoyar el diseño de políticas educativas, específicamente la educación técnica. Al solo arribar a aquel bello país tuve una experiencia impactante. En los muelles de Abidjan, la capital, dos enooormes buques cargaban ¡jugo de marañón! ¿Qué? ¡Sí! Jugo de marañón, dirigido a Holanda. El país acababa de salir de una cruenta guerra civil y sus instalaciones de transformación del jugo estaban destruidas y el jugo lo exportaban a Europa. Costa de Marfil cultiva, aproximadamente 750,000 hectáreas de marañón. Casi tres veces el área de algodón que alguna vez cultivamos. Yo ignoraba esta realidad. Quien no conoce hechos extraordinarios, se asusta al conocerlos. Y algunos ignorantes pueden burlarse.
En un seminario sobre Negocios del Futuro, en la Universidad de Santa Clara, California, aprendí que, para 2020, El Salvador tendrá gravísimos problemas de agua potable. ¡Nosotros tenemos agua de sobra! Aprendí otras cosas. Nicaragua es bendita, no por tener, desde hace 200 años, casi solo gobernantes ignorantes, sino porque:
—El agua per capita anual que nosotros recibimos supera, de largo, nuestras necesidades. Por tanto, podríamos aprovechar esas cantidades sobrantes para venderlas. Más ahora que el agua es cara como el petróleo.
—La estructura física de Nicaragua tiene tres niveles (ponga atención):
—Llanuras, hasta los 450 mts/snm. Llanos del Pacífico y del Atlántico, tierras feraces y suficientes que pueden ser irrigadas, pero falta educación técnica sobre riego y recursos económicos.
—Hasta los 900 mts/snm. Tenemos no menos de 17 valles posibles de convertirse en reservorios naturales de agua. Podría ser exportada a través del Río San Juan, o, por gravedad, a El Salvador y al sur de Honduras, que también está en situación comprometida. Los ignorantes se ríen. Debieran saber que entre estos lugares están: Sébaco, Apanás, Pantasma, El Cuá, Jalapa, etc. Seguramente hubo muchos rusos que se rieron cuando se propuso vender gas a Europa a través de tuberías enormes y extensas. Cada quien es tan grande, o ignorante como sus conocimientos
—Hasta los 2,000 mts/snm o más. En estas zonas recibimos la mayor cantidad de agua de lluvia para este propósito de “vender” agua por gravedad. Aquí es donde es urgente poner orden en el manejo de los recursos madera-suelos-población. Aquí está el tesoro de nuestro país que ha sido destrozada. ¿Por quién?
—Los ingresos de US$$631 millones que menciona el apreciado licenciado Vargas coinciden con las cifras citadas en ese curso de Santa Clara. Y, claro, esa cantidad es fácilmente superable, a medida que se vayan mejorando las condiciones de conservación y cuidado de bosques. Habría que agregar a este negocio tan claro como el agua, otros servicios ambientales conexos, llámese fijación de carbono, entre otros, que podrían triplicar —en corto plazo— los ingresos limpios del país.
Pero, los gobiernos hacen las cosas al revés. En 1.979 Nicaragua tenía 5,200,000 hectáreas de bosques; hoy con dificultad llegamos a las 3,300,000. Deberíamos tener programas serios de reforestación de millones de árboles —no juguetes de 50,000 arbolitos— que nos darían mucho más dinero que el mismo Canal al que lo único que le veo es que ya ha iniciado el aumento desmedido de la corrupción. La ignorancia es la hermana mayor de la corrupción.
Desde 1978 se habla de crear la Oficina de Desarrollo Limpio que sería responsable de establecer los negocios medioambientales. ¿Hay interés de no establecerla?
Oscar René: Que tu conciencia esté tranquila. Tu verdad es del tamaño de la felicidad de Nicaragua. Pero, quienes tienen poder de decisión, tienen oídos solo para hacer plata indebidamente. Hay personas tan pobres, pero tan pobres, que solo tienen dinero.
Ojalá este escrito lo lean las almas de Sandino, Fonseca, Edwin Castro, Pomares, Rugama y tantos mártires sandinistas y que ellos griten con nosotros: Dios ¡ayúdanos! El autor es maestro
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