Querida Nicaragua: Tanto talento en Nicaragua, me dijo un costarricense amigo mío, y nunca han podido tener sosiego en la política, no han podido explotar sus riquezas tan grandes debido a que han descuidado valores como la tolerancia, el diálogo, la educación, que son vitales para un desarrollo político adecuado. No han logrado crear sistemas electorales para elegir a sus dirigentes y establecer períodos adecuados para gobernar en paz. Parece ser, me dijo, que el gran talento de los nicas no congenia con la política. A los nicas, expresó, les nace un genio monumental como Rubén Darío, centenares de poetas, ensayistas, intelectuales, filósofos, músicos extraordinarios, pero en política no han podido entenderse casi nunca, excepción hecha de los treinta años conservadores de los años sesenta a noventa del siglo XlX. Han vivido lamentablemente en tremendas discusiones, jamás se ponen de acuerdo y siempre terminan fabricando dictadores que se quedan en el poder por largo tiempo.
Aquel amigo me había dicho una verdad incontrovertible. Un país lleno de gente talentosa que no sabe manejar ni su talento ni su país.
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Y me siguió hablando otras cosas ciertas. Me dijo: Nosotros en Costa Rica tuvimos como el mejor de nuestros poetas a don Aquileo Echeverría, catalogado así por el propio Rubén Darío, pero no tenemos esos genios letrados que tiene Nicaragua, ni esos compositores, ni esos paisajes de lagos maravillosos e isletas encantadas como las de Granada, pero hemos sabido darnos buenos gobiernos. Llevamos sesenta y seis años de democracia pura y limpia con 16 presidentes al hilo, electos popularmente, sin ningún fraude, en plena paz y alegría. Para nosotros la política no es un pleito, es una fiesta. Lo que me dijo era la verdad. Todo era cierto. Los nicas somos geniales casi en todo, menos en política.
Rubén Darío, mundialmente colosal, Salomón de la Selva, fenomenal. El padre Azarías H. Pallais, extraordinario, Alfonso Cortez, el divinísimo loco, y tras ellos centenares de poetas. Pablo Antonio Cuadra, José Coronel, Joaquín Pasos, seguidos por un centenar de poetas de su época. Y hoy brillamos en la poesía mundial con el Festival Internacional de Poesía de Granada, que reúne a un centenar de poetas de Nicaragua y el mundo. Tenemos músicos clásicos como José de la Cruz Mena, Alejandro Vega Matus y el maestro Luis A. Delgadillo. Populares y geniales como Camilo Zapata, Erwin Krüger, Justo Santos, Carlos Mejía Godoy, Luis Enrique su hermano, Luis Enrique su sobrino, Otto de la Rocha, Jorge Isaac Carballo, Tino López Guerra, Víctor M. Leiva, Roger Fisher, Orlando Flores Ponce y todos los que indudablemente se me olvidan en este momento. Filósofos como Pablo Antonio Cuadra y Alejandro Serrano Caldera, novelistas de fama mundial como Gioconda Belli y Sergio Ramírez, y muchos más.
Pero políticos no, dictadores muchos. El Gobierno es un botín, una lotería, la oportunidad de hacerse ricos. En política hay desunión total, nadie cede nada, todos quieren los primeros lugares, y claro, en medio de semejante río revuelto siempre hay ganancia de pescadores. Y ¿quiénes son los pescadores? Los que tienen poca moral. Por eso vemos al Gobierno, al ejecutivo dominando a todos los poderes del Estado, imponiendo una nueva dictadura.
Nos hace falta un líder que piense en la patria, que quiera a su patria, que sienta verdadero amor por su país. Que tome el poder y que cambie las armas por lapiceros y cuadernos como hizo José Figueres Ferrer en Costa Rica.
Nos hace falta la educación elemental que los ticos aprenden desde niños. Eso es todo. La clave es la educación y mientras no comencemos a educar a nuestros niños desde la primaria, que es básica, para que comprendan las ventajas del estudio, no saldremos adelante. Los niños son los dirigentes del futuro, son los políticos y los presidentes del mañana. Eso son nuestros niños. Eduquémoslos y tendremos un país diferente. El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.
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