Por Vladimir Vásquez
La crucifixión fue utilizada como uno de los métodos de tortura y de muerte lenta más crueles que se han conocido en la historia de la humanidad. Uno de los mensajes que se pretendía enviar con esta forma de muerte, que usualmente se hacía en lugares públicos, era la de dejar una lección en las personas que violaban las leyes.
Por eso, este método estaba reservado para aquellas personas, extranjeras, criminales y revolucionarios, que eran expuestos al público para que no se atrevieran a cometer los mismos crímenes por los que se castigaban a otros.
Algunos historiadores romanos, como Tácito, documentaron que Roma tenía un lugar específico para aplicar estas torturas, ubicado en las puertas de Esquilino, una de las siete colinas de la Antigua Roma.
La crucifixión no siempre se realizó en una cruz, muchas veces el mismo método se aplicó a la gente que se amarraba a postes o árboles.
Los persas, por ejemplo, clavaban a sus esclavos a estacas verticales. Posteriormente los romanos fueron los que añadieron travesaños horizontales para formar la cruz, como se conoce en la actualidad.
Se cree que Alejandro Magno crucificó a unas 2,000 personas sobrevivientes de la ciudad Fenicia de Tiro, así como al doctor que no pudo salvar a su amigo Hefestión y a su historiador y biógrafo oficial, quien se opuso a la adopción de la ceremonia persa de adoración real.
En Sudán, en 1994, los obispos locales denunciaron varias ejecuciones por crucifixión a sacerdotes cristianos. Todavía en el año 2002 se contabilizaban unas 88 ejecuciones con este método contemplado en el Código Penal de Sudán.
Entre las crucifixiones más famosas se encuentran la de Jesús de Nazareth y la de San Pedro, que se dice fue crucificado con la cabeza hacia abajo.
En 1920 se habló de la crucifixión del arzobispo Joachim, quien habría sido puesto cabeza abajo en las puertas de Sebastopol, en Ucrania.
Dimas y Gestas, supuestamente eran los nombres de las dos personas que fueron crucificadas junto con Jesús. Gestas insultó a Cristo y le pidió que lo bajara de la cruz, mientras que Dimas le pidió que lo recordara mientras estuviera en el paraíso.
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