Lucía Vargas C.
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Abrir el grifo para llenar un vaso con agua y poder tomarla es imposible para los habitantes de la comarca Poste Rojo, ubicada entre Granada y Diriomo. La población se ve obligada a caminar hasta tres kilómetros hasta el pozo de Caña de Castilla, para comprarla en barriles.
La gente se queja que desde hace tres años la situación se ha vuelto caótica y peor en verano, cuando el agua no llega del todo. Lavar la ropa, bañarse y preparar los alimentos es una odisea. En la zona se cultivan frutas y granos básicos.
Jasser Canales Peinado dijo que cada vez que entra el verano el servicio es interrumpido totalmente, pues en invierno llega el agua dos o tres veces a la semana. “Ahorita estamos comprando el barril a cincuenta córdobas, ya puesta aquí en la casa, o la vamos a comprar a diez córdobas el barril al pozo de Caña de Castilla, que está a tres kilómetros”, refirió.
“Hace veinte años la comunidad aportó la mano de obra para hacer las zanjas y meter la tubería y tuvimos agua un tiempo, pero se ha venido mucha gente a vivir aquí y ahora el agua no sube a esta comunidad”, dijo Canales.
María Peinado dijo que a las 10:00 p.m. van a traer agua a las casas donde llega sin falta. También piden permiso para lavar la ropa. Los afectados dicen que pagan el servicio a Enacal, a pesar que no lo tienen.
Esta comarca se une con otra que se llama Pozo de Oro, donde Ana Margarita Alguera también pidió un proyecto de agua para terminar con el problema. La señora mostró los barriles donde guarda el agua como un tesoro para poder abastecer un poco el hogar. Explicó que compra el barril de agua en treinta córdobas, porque está más cerca de la carretera. Dijo que en su barrio no hay tubería y tiene que ir al empalme a comprar agua.
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