Elízabeth Romero
Pese a que Maybell Espinales convivió pocos meses con su exnovio, la violencia que padeció en ese periodo le dejó secuelas psicológicas.
El hombre identificado como Jason Juárez, se amparaba en que su padre, un empleado de Telcor, es el coordinador de los llamados “Camisas Azules”.
El grupo está encargado del cordón interno de seguridad del presidente inconstitucional Daniel Ortega, y Juárez trabajaba para el secretario del Concejo Municipal, Fidel Moreno.
FALTA DE INTERÉS POLICIAL
La falta de interés de parte de las autoridades policiales por investigar la violencia denunciada, llevó a Maybell Espinales a temer por su vida y la de su familia.
Inicialmente, el 20 de febrero Espinales denunció en la Comisaría de la Subdelegación, ubicada frente al Estadio Nacional, una agresión sufrida a manos de Juárez. En esa ocasión, ella pidió a la Policía ordenara medidas precautelares, pero nunca llegaron.
El dictamen del Instituto de Medicina Legal (IML) concluye “presencia de síntomas ansiosos y signos de tristeza compatibles con violencia intrafamiliar”.
“La afectación antes descrita provoca un daño a su integridad psíquica, por lo que requiere de tratamiento psicoterapéutico”, señala el informe de la psicóloga forense del IML, y estableció “a la autoridad correspondiente, se recomiendan medidas de prevención y seguridad, contempladas en la legislación penal vigente”.
BRUTAL AGRESIÓN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Sin embargo, no hubo respuesta por parte de la Comisaría y el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la violencia alcanzó niveles extremos.
El hombre bajo efectos de licor, con violencia extrema, interceptó el vehículo que conducía Espinales y empezó a buscar cómo sacarla de la vía. Después comenzó a abollar el vehículo e “intimidarme para que le abriera”.
Según el relato, el hombre golpeaba los vidrios y las puertas del vehículo. Ella asegura que ante eso, ella bajó el vidrio del carro para calmarlo y cuando abrió la ventana, el hombre “me agarra a puñetazos, no se cómo quedé viva”.
“ÉL ME TUMBA DE UN GOLPE”
El hombre aprovechó el primer golpe que le asestó a Espinales para abrir la puerta del carro, la despojó de las llaves del vehículo y asumió el timón.
“Él me tumba de un golpe”, relata la víctima, quien sostiene que al mismo tiempo su agresor la ofendía verbalmente: “Sos una maldita, sos una perra, sos una zorra”.
“A punta de golpes me hizo que pasara al asiento del pasajero”, de ahí empezó una hora de terror dentro del vehículo, lo que ella califica como un secuestro.
“Iba en shock”, recuerda la muchacha que relata en llantos, que de los golpes “llevaba la cara ensangrentada (…) me agarraba del pelo, me agarraba la cabeza y me estrellaba contra el vidrio derecho, me reventó la oreja”.
Hubo un momento en que Juárez intentó estrellar el carro contra una casa en el sector de Larreynaga, pero había una piedra que detuvo el automotor, lo que aprovechó ella para escapar y pedir auxilio.
Pese a toda esa situación denunciada en la Policía, fue hasta este miércoles 19 de marzo que la institución actuó y detuvo al agresor. Sin embargo, esto ocurrió porque la víctima se vio obligada a recurrir a la primera dama, Rosario Murillo, a quien expuso el caso a través de un correo electrónico.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A ,1 A