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a doctora Michelle Bachelet, otra vez presidenta de Chile, tiene una biografía impresionante, aunque no por su entrega a la medicina sino a la política. Antes de su primer mandato (2006-2010), fue ministra de Salud y Defensa; después inauguró ONU Mujeres. Es hija de un general allendista de la FACH y una arqueóloga inteligente. Su padre fue torturado y murió en prisión. Acompañó a su madre en un exilio que la llevó desde Arequipa y Australia hasta la África y Alemania pro soviética. Fue puntal de la Concertación, pero ha regresado a La Moneda en nave propia: la Nueva Mayoría con el Partido Comunista; un socio difícil, que estirará la cuerda para desviar agua a su molino. Los tragos amargos no se han hecho esperar: vetaron a una tecnócrata democristiana designada para un puesto clave en Educación; y el secretario para Asuntos Internacionales del PC viajó a La Habana para anunciar, desde allá, que Chile negociaría con Bolivia una salida soberana al mar.
Por exigencia de la izquierda, Maduro fue invitado a entrar a Chile por la puerta grande, pero no llegó. Sus aliados del Alba, Argentina y Brasil han aprovechado el homenaje a Bachelet para imponer una reunión de cancilleres de Unasur. El objetivo el presidente ecuatoriano lo describió agresivamente es librar al chavismo de la OEA y la Carta Democrática Interamericana, sinónimo de intervención imperialista en la democracia venezolana desestabilizada por la derecha fascista. Desairando a la presidenta dijo que no le interesaba un encuentro con ella, Evo Morales también llegó triunfante para reunirse con movimientos de izquierda que apoyan la salida soberana, objeto de su demanda contra Chile en La Haya. En cuanto al Perú, el nuevo canciller evalúa postergar la acordada reunión 2 + 2 en Lima (marzo 24/25) para terminar la delimitación marítima de La Haya porque coincide con una cita sobre desarme, en Ginebra, a la que quiere concurrir.
La doctora Bachelet parece haber sucumbido a los dudosos encantos de la mayoría sudamericana que digitan los Castro y la dupla Lula/Rousseff. Chile se sumaría al redil que protege a Maduro y a las democracias dictatoriales del siglo XXI. Superaría así el supuesto aislamiento regional que atribuyen a Piñera (se fue con 50 por ciento de aprobación).
Este ha sido el telón de fondo de la primera reunión Humala-Bachelet en Santiago, en la cual el presidente peruano debía ser consecuente con los enormes avances bilaterales que benefician la economía de peruanos y chilenos. Expresar la primacía del principio de respeto a los tratados en las relaciones entre vecinos. Ser convincente al recordar a la presidenta que la Alianza del Pacífico es parte del futuro de los dos países, y que Chile y Perú tienen la responsabilidad de resistir al Alba, Brasil y Argentina, que la consideran un instrumento imperialista y neoliberal para romper la unidad de la región.
Espero que Humala, como presidente del Perú, mantenga el tono de transparencia y lealtad que corresponde a una vecindad intangible y productiva con Chile. El autor es diplomático y exvicecanciller peruano. ©FIRMAS PRESS.
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