El efecto mariposa es un concepto de las ciencias físicas y matemáticas, que algunos estudiosos políticos y sociales contemporáneos utilizan para sustentar la tesis de que, bajo determinadas condiciones, un acontecimiento que ocurre en cualquier parte del mundo puede llegar a producir graves consecuencias en todo el planeta. Concepto este que se deriva de un proverbio chino, en el cual se dice que el aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.
En realidad, de los innumerables acontecimientos que ocurren todos los días en el mundo, solo algunos repercuten internacionalmente y en ciertos casos hasta en lugares muy alejados de donde ha ocurrido el acontecimiento trascendente. Pero esto es solo cuando se trata de hechos de gran potencial de conflicto, como es el caso de la anexión de Crimea a Rusia mediante la fuerza militar que fue ratificada con el ilegal referendo del domingo pasado.
Esta acción imperialista de Rusia altera el balance geopolítico en esa estratégica región del planeta y tiene consecuencias para la Unión Europea y Estados Unidos, que la han rechazado enérgicamente aunque lo más probable es que no pasarán de las sanciones diplomáticas y el congelamiento de algunos activos financieros , que no hacen mella en la gran potencia rusa. Incluso, la sanción más fuerte que EE.UU. podría imponer a Rusia, según sectores beligerantes de la derecha estadounidense, como la Fundación Heritage, sería retirarse del nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (STAR), el cual ha sido calificado como favorable a Rusia. Pero tampoco eso es algo que le podría quitar el sueño al voraz presidente ruso Vladímir Putin.
En Nicaragua, donde el presidente inconstitucional Daniel Ortega hace patéticos esfuerzos por volver a involucrar al país en los conflictos de la geopolítica mundial alentados por Rusia ¿qué efecto podría tener la anexión de Crimea, que obviamente no es un aleteo de mariposa sino un zarpazo del oso ruso hambriento de expansión y empeñado en restablecer sus antiguas esferas de influencia en el mundo?
Nicaragüenses que analizan el acontecer nacional e internacional nos han expresado su temor de que el alineamiento del gobierno de Daniel Ortega con Rusia, en el caso de la anexión de Crimea, podría tener consecuencias negativas para Nicaragua. Consideran que si los gobiernos estadounidense y de la Unión Europea han condenado enérgicamente la anexión de Crimea, y además han impuesto sanciones diplomáticas y financieras a Rusia, esto podría repercutir contra Nicaragua que tiene como principal socio comercial precisamente a Estados Unidos y además importantes relaciones con Europa.
Pero esta no es la primera vez que Ortega desafía a EE.UU. y la Unión Europea, por alinearse con el imperialismo ruso. Lo hizo también en 2008, cuando Rusia se tragó a Abjasia y Osetia del Sur y el gobierno de Nicaragua reconoció de inmediato la independencia de esos territorios caucasianos. Y ningún perjuicio le causó a Nicaragua aquel alineamiento servil de Ortega con la gran potencia rusa.
En realidad, el verdadero efecto mariposa que causa en Nicaragua la anexión de Crimea por Rusia, es que Ortega compromete cada vez más al país como satélite político de la gran potencia rusa, la cual pretende incluso instalar aquí una base militar, a pesar de la prohibición constitucional nicaragüense, solapándola como base de aprovisionamiento de sus poderosas naves de guerra marítimas y aéreas. Lo cual, dicho sea de paso, hasta ahora no parece importarle a EE.UU. y menos a la Unión Europea.
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