Ucrania rechaza seguir «el guión escrito por el Kremlin» para la anexión de Crimea a Rusia, pero no intervendrá militarmente, prefiriendo proteger su frontera este, declaró el martes en Kiev en una entrevista exclusiva con la AFP el presidente interino Olexandre Turchinov.
Éste, quien recibió a los periodistas en el parlamento, realizó estas manifestaciones en tanto comandante en jefe de sus fuerzas armadas, tras un Consejo de seguridad y defensa vinculado al llamado a referéndum en Crimea.
Asimismo, aseguró que Moscú rechaza cualquier solución por la vía diplomática, y que el referéndum del próximo domingo para la adhesión de Crimea a Rusia es una «farsa» orquestada desde el Kremlin.
«No podemos involucrarnos en una operación militar en Crimea, pues así dejaríamos sin efectivos la frontera este y Ucrania no sería protegida, y los militares rusos esperan que esto ocurra», dijo Turchinov.

«En la frontera este se concentran importantes unidades blindadas», añadió.
En un clima de extrema tensión, la semana pasada se registraron varias manifestaciones separatistas en Donetsk y Lugansk, ciudades del este rusoparlante del país, donde los manifestantes tomaron por asalto temporalmente las administraciones regionales e izaron la bandera rusa.
Demostraciones similares precedieron a la ocupación rusa de Crimea.
Turchinov fue designado presidente provisional a fines de febrero tras la destitución y fuga a Rusia de de Viktor Yanukovich después de tres meses de firmes protestas contra su régimen, lo que se saldó con un balance sangriento de más de 100 muertos en el centro de Kiev.

El presidente interino insistió en que Ucrania «lanzará próximamente una movilización parcial de sus reservistas, pues no se mantendrá impasible ante la prosecución de la agresión» Los rusos «pueden atacar nuestras unidades militares en Crimea, y extender su agresión al continente. El ejército reaccionará», advirtió.
El referéndum es una «farsa» preparada en el Kremlin
Turchinov lamentó que los rusos rechacen cualquier contacto para encontrar una solución diplomática a la crisis en la península separatista, ocupada por sus fuerzas armadas.

«Desgraciadamente por ahora Rusia renuncia a una solución diplomática del conflicto (…) Los rusos renuncian a cualquier contacto a nivel de ministerios de Relaciones Exteriores y de los dirigentes» aunque la comunidad internacional «pide a Rusia lanzar negociaciones de paz», añadió a la AFP.
En cuanto al referéndum para la adhesión a Rusia que organizan el domingo las autoridades separatistas de Crimea, en concreto, considera que es una «farsa» decidida en las «oficinas del Kremlin».
«Es una farsa, la mayoría de los habitantes de Crimea van a boicotear esta provocación», afirmó el jefe interino del Estado, quien abandonará el cargo tras las elecciones previstas para el próximo 25 de mayo.

«Eso que ellos llaman referéndum no se desarrollará en Crimea sino en las oficinas del Kremlin», declaró Turchinov, denunciando una «farsa» y un escrutinio decidido con antelación en que los «militares rusos» van a llenar «los procesos verbales con cifras falsas».
Mientras que el primer ministro Arseni Iatseniuk se encuentra camino hacia Estados Unidos, donde este miércoles será recibido por el presidente Barack Obama, Turchinov afirmó que cuenta con el apoyo de los occidentales «para detener la agresión rusa».
Rusia, que es oficialmente el garante de la integridad territorial de Ucrania junto a Estados Unidos y Gran Bretaña desde 1994, «se comporta como agresor en lugar de cumplir con sus compromisos», añadió.
«Estados unidos y la Unión Europea (UE) deben forzar a Rusia a detener su agresión militar y las provocaciones contra Ucrania», subrayó.

«Ucrania necesita una ayuda importante, no solamente económica, sino también técnico-militar», dijo, sin más precisones.
No obstante, Turchinov se mostró conciliador sobre un aspecto muy sensible, que es el lingüístico, que divide al país.
Según Moscú, el presidente Vladimir Putin quiso «proteger a los rusohablantes» de Ucrania con su intervención militar.
«Las especulaciones rusas respecto a la discriminación a los rusoparlantes son un delirio», afirmó, señalando que se estableció una comisión parlamentaria integrada por miembros rusoparlantes y otros de lengua ucraniana para alcanzar un compromiso en este aspecto.