Luis Sánchez Sancho

Los amantes de Babilonia

El amigo David Bayardo Muñiz, de quien recibo con frecuencia interesantes comentarios sobre los temas que abordo en esta columna, me escribió esta vez para comentar sobre los artículos acerca de la mitología japonesa y la diosa Amaterasu, pero de manera más específica para pedirme que escriba algo sobre Píramo y Tisbe.

Me cuenta don David Bayardo que, con motivo de la reciente celebración del Día de los Enamorados, se publicó en un diario de San José, California, Estados Unidos (donde él reside), un artículo en el cual se “hace referencia a los amores inmortales, como los de Romeo y Julieta, los Amantes de Teruel y a la leyenda del Popocatepetl y la princesa Iztaccihuatl, o “La mujer dormida” y menciona los amores de Pyramus y Thisbe (sic), que según el escrito eran dos bellos jóvenes que se amaban pero cuyo amor estaba prohibido por sus padres, igual que en el relato de los Montescos y Capuletos”. Agrega el señor Muñiz, que él no ha leído aún sobre la leyenda de esos personajes y me pide que escriba sobre Pyramo y Thisbe, nombres que, por cierto, según tengo entendido al ser españolizados se escriben como Píramo y Tisbe.

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Piramo y Tisbe se amaban intensamente pero sus familias no les permitían ni siquiera verse. Convinieron entonces, aprovechando la complicidad de una sirvienta, encontrarse a la medianoche al pie de un moral o morera, o sea un árbol de mora, que había junto al monumento de Nino, esposo de Semiramis y rey fundador del primer imperio asirio.

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Sobre esta leyenda ya escribí una columna titulada Píramo y Tisbe, precursores de Romeo y Julieta , la cual fue publicada en el diario LA PRENSA el 10 de diciembre de 2003. O sea que eso fue hace más de diez años y tal vez por eso don David Bayardo Muñiz no la leyó o no la recuerda.

Sin embargo, sobre esos mitos y leyendas hermosas que por lo general entrañan valiosas enseñanzas vitales, se puede escribir no una sino varias veces y enfocarlos desde diversas perspectivas.

En el artículo de 2003 expliqué que Píramo y Tisbe eran unos jóvenes de Babilonia, varón y hembra. Ellos se amaban intensamente pero no podían consumar su amor porque sus familias no les permitían ni siquiera verse. Convinieron entonces, aprovechando la complicidad de una sirvienta, encontrarse a la medianoche al pie de un moral o morera, o sea un árbol de mora, junto al monumento de Nino, quien fuera esposo de la legendaria reina Semíramis y fundador del primer imperio asirio y de la espléndida ciudad de Ninive, a la cual dio su nombre.

La bella Tisbe llegó temprano al lugar de la cita, pero en eso se acercó una leona con las fauces ensangrentadas porque acababa de devorar una ternera. Huyó la asustada muchacha y se fue a refugiar en una cueva, pero en la huida botó un velo que la fiera revolcó con sus dientes, manchándolo con sangre. Pronto se fue la leona y al rato llegó Píramo, quien el ver las huellas del animal y encontrar el velo ensangrentado, creyó que su amada había sido devorada por la fiera. Y enloquecido por un inmenso pesar, se mató con su espada.

Regresó Tisbe al lugar y al ver el cuerpo sin vida de Píramo, ella también se mató, con la misma espada de su amado. Desde entonces, las frutas de aquel árbol a cuyo pie se derramó la sangre y se extinguió la vida de aquellos infortunados amantes babilonios, las que hasta entonces habían sido unas frutillas blancas como la nieve, siguieron naciendo blancas pero conforme van madurando se vuelven de color rojo oscuro, como la sangre.

Los investigadores de los mitos clásicos y antiguas leyendas, aseguran que el primero que habló o escribió sobre Píramo y Tisbe fue un escritor hispano-latino llamado Higino, quien vivió a fines de la época de antes de Cristo y comienzos de la era cristiana. Pero Higino solo se refirió al suicidio de Píramo y Tisbe por no poder consumar su amor. Fue Ovidio, el gran poeta romano de la misma época, quien en Las Metamorfosis describió la leyenda de aquel amor inmenso pero trágico, tal como la he relatado y se conoce hasta en nuestro tiempo.

Columna del día Opinión Amantes Babilonia archivo

COMENTARIOS

  1. A David Bayardo Muñiz
    Hace 13 años

    Sr. Muñiz,

    Le recomiendo los siguientes libros:

    a) “Mitología: Leyenda de Dioses y Héroes (Thomas Bulfinch)

    b) “La Mitología” (Edith Hamilton)

    Ambos libros son considerados excelentes fuentes concerniendo este fascinante tema.

  2. @ David Bayardo Muñiz
    Hace 13 años

    Sr. Muñiz,

    Le recomiendo los siguientes libros:

    a) “Mitología: Leyenda de Dioses y Héroes (Thomas Bulfinch)

    b) “La Mitología” (Edith Hamilton)

    Ambos libros son considerados excelentes fuentes concerniendo este fascinante tema.

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