Ted Williams nunca fue un buen mánager. El probable mejor bateador del beisbol decidió retirarse como mentor tras cuatro campañas, en las que coleccionó balance de 273-364 (.429), siendo último en dos de sus finales tres temporadas con los Senadores y Rangers de Texas.
Eso indica que el éxito en el campo como pelotero no es un pasaporte al triunfo en el plano dirigencial. Ejemplos hay muchos. Y no deja de ser curioso que muchas veces mediocres peloteros (tipo Tom LaSorda o Tony LaRussa) son geniales como timoneles de equipos.
“Lo esencial creo, es tener liderazgo. El conocimiento de los mánagers varía, pero si hay liderazgo, existe una gran oportunidad de tener éxito”, explica Lee Sigman, exmánager de los Cerveceros en las Menores y también monarca en el beisbol mexicano con los Yaquis de Obregón.
¿Cuántos de los siete timoneles que van a debutar en el próximo campeonato de beisbol de Primera División serán exitosos? No lo sabemos. Además del liderazgo del que habla Sigman, también es determinante el personal del cual se dispone.
Daniel Miranda, el último ganador de 20 juegos (1995), dirigirá a los Leones; Julio Reyes va con Madriz; Eddy Talavera con Estelí; Rodolfo Moraga con el Rivas; Jorge Avellán con Carazo y Eliseo Malespín con Zelaya. Algunos jóvenes, otros no tanto, pero van a su debut aquí.
Un factor clave es la estabilidad laboral, que por lo general la determina el récord de ganados y perdidos. Sin embargo, directivos y fanáticos deberían propiciar el mejor ambiente posible para estos debutantes, a fin de que pueda cultivarse una nueva generación de mánagers.
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