AFP
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, que asume la crisis política en sus 11 años de gobierno, llegó la noche del lunes a Bruselas para intentar contrarrestar las críticas suscitadas por su reciente y controvertida reforma judicial.
Entre 2.000 y 3.000 seguidores se concentraron delante del gran hotel donde se alojaba, según la policía. Erdogan habló a la gente congregada en una plaza agitando banderas con entusiasmo.
Según testigos, habló de la crisis en Siria, de los casos de corrupción en su país y de sus citas de este martes con los dirigentes de la Unión Europea.
Los manifestantes, llegados de Bélgica y países vecinos, se dispersaron sin incidentes hacia las 23H45, según la policía.
La visita de Erdogan a la capital europea, primera en cinco años, estaba prevista inicialmente para celebrar la reactivación de las relaciones Turquía-UE, pero el escándalo de corrupción que amenaza al régimen ha transformado la agenda.

Los detractores del jefe del Gobierno islámico-conservador denuncian su voluntad de someter a la justicia turca y paralizar las investigaciones que le amenazan.
El ministro de Asuntos Europeos, Mevlüt Cavusoglu, ha reiterado este lunes la voluntad de su país de evitar toda crisis con la UE susceptible de entorpecer de nuevo la candidatura de Turquía a la adhesión.
Erdogan ha procedido a una purga sin precedentes en la policía y la justicia, acusadas de ser el corazón de una «conspiración» urdido por la cofradía de un predicador musulmán, Fethullah Gülen, contra su Gobierno.

Desde el 17 de diciembre, decenas de empresarios, hombres de negocios y cargos electos cercanos al poder han sido procesados o encarcelados por corrupción, fraude y blanqueo de dinero tras una serie de investigaciones que han provocado la dimisión de tres ministros.
El proyecto de ley de reforma judicial ha provocado el enfado de la oposición, que lo considera de contrario a la Constitución, y numerosas críticas de la UE y Estados Unidos.