La afición respondió a lo grande en este primer partido de la Serie Final de la Liga de Beisbol Profesional. LA PRENSA/M. VALENZUELA

Júbilo total

El Estadio Nacional Denis Martínez recobró vida. El viejo coloso se llenó de más de 10,000 aficionados, los cuales al ritmo de las trompetas, bailes, dinámicas, cánticos y gritos de apoyo a los Indios del Bóer y los Gigantes de Rivas sonaban como eco en las paredes del Denis Martínez, con 66 años de edad.

El Estadio Nacional Denis Martínez recobró vida. El viejo coloso se llenó de más de 10,000 aficionados, los cuales al ritmo de las trompetas, bailes, dinámicas, cánticos y gritos de apoyo a los Indios del Bóer y los Gigantes de Rivas sonaban como eco en las paredes del Denis Martínez, con 66 años de edad.

Las largas filas para entrar al Estadio Nacional parecían zigzag por las calles, y desde las cinco de la tarde ya no habían boletos en la taquilla general.

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  • 15,000
boletos fueron puestos a la venta para el primer partido de la Final de la Liga de Beisbol Profesional, que se jugó ayer.

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Los casi cinco mil boletos para home plate se habían evaporado. Las personas solicitaban y buscaban un ticket que les permitiera entrar al coloso donde latía el corazón de la capital. Los que valían 150 córdobas se habían convertido en 300 en mano de los revendedores y el Mezzanine de 200 córdobas se duplicó a 400.

Los 60 vendedores oficializados para entrar al Estadio Nacional y ofrecer sus productos sonreían por las ventas que crecían, mientras el furor del partido aumentaba. Las camisas de los Indios del Bóer en la tienda de souvenir escaseaban.

Según María Ester Matamoros, encargada de la venta, se habían vendido ochenta playeras en la altura del quinto inning de las 100 que tenían.

En el acto de inauguración, las graderías vibraban de entusiasmo al ver tres Grandes Ligas. Erasmo Ramírez lanzar la primera bola, Juan Carlos Ramírez toma la función de receptor y Denis Martínez canta el strike. Erasmo dijo sentir mucha adrenalina al ser ahora un espectador apoyando a su equipo rivense, aunque mencionó que el Bóer es un equipo que pone en jaque a cualquier rival.

Las familias disfrutaron el ambiente de alegría y seguridad debido a que no se reportó ningún incidente. Ronald Garth, segunda base del Oriental, estuvo acompañado de su esposa junto con sus dos hijas. “Vengo a disfrutar del beisbol con mi familia, esta serie será de lo más interesante”, afirmó Garth.

Con el doble de Sandor Guido, los gritos de los aficionados encendieron el sismógrafo del estadio y vivieron una fiesta del país con el grito final de un indio.

Deportes Júbilo archivo

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