Saber partir

Los procesos de separación y partida de una persona de una organización o familia pueden llegar a ser complicados y dolorosos si no se manejan bien. El costo de la partida es económico y emocional.

Juan Vega Gonzales (*)

Los procesos de separación y partida de una persona de una organización o familia pueden llegar a ser complicados y dolorosos si no se manejan bien. El costo de la partida es económico y emocional.

Se llega al “punto de no retorno” cuando el factor dolor de cabeza es permanentemente superior al beneficio; cuando las relaciones se han deteriorado tanto por egos, caprichos, actitudes y posiciones que día tras día al mirarse al espejo, encuentra reflejado el rostro de la infelicidad.

Las relaciones corren el riesgo de tornarse “tóxicas” cuando se dañan mutua y sostenidamente en el tiempo, generando una fuerte codependencia entre la acción de una persona y la reacción/sentimiento herido de la otra. La dependencia del otro le quita la libertad de ser feliz y existir en el “aquí y ahora”.

Cae en la fatal abstracción mental del tiempo que le lleva a recrear permanentemente un pasado doloroso y a vivir atormentados por la “creación mental” de un futuro incierto y temeroso. La realidad es que la vida se vive “aquí y ahora” (problemas futuros y pasados los crea su mente).

Emprender un nuevo camino es la oportunidad de ser responsable de sí mismo(a), de ocuparse de sus propios asuntos/negocios. Es intentar un cambio que le lleve a un futuro mejor. Futuro que le permita sentirse vivo(a) y más feliz que en el presente. Si no es así, el cambio podría no valer la pena.

Cada uno es dueño de su vida; pero también responsable de las consecuencias de sus acciones/decisiones. Se hace camino al andar y pasa la vida en ese camino. Por ello, cuando decida “que le gustaría ser/hacer” piense previamente en el “para qué” y el “para quién”.

Destierre la tragedia latinoamericana de la “mala memoria”. Recuerde siempre quién es, de dónde viene, quién le ha apoyado. Nunca pierda el respeto y agradecimiento a los padres, mentores y a las manos que le han dado de comer. Cuando se escupe hacia arriba, es uno mismo quien termina mojado.

La vida da vueltas y no tiene una bola de cristal para saber cómo van a salir las cosas. Cuando toque el momento de partir, tenga la sabiduría de “dejar la puerta abierta” y el buen sabor de saber que está saliendo igual o mejor que como entró: “Por la puerta grande”. Hay que saber partir.

(*) [email protected]

Economía educación finanzas archivo

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COMENTARIOS

  1. Edúcate con la Tecnología y Emprende
    Hace 13 años

    Excelente, lo felicito por sus artìculos, esa es la vida, retomando la frase: «Caminante no hay camino, se hace camino al andar», sobrepasa obstáculos y contratiempos, eso lo hace más fuerte y sabio. Cuando se entra por la «Puerta Grande» es cierto lo que dice, hay que ser sabio para mantenerla abierta porque a través de ella pueden haber mayores oportunidades.

  2. Julio Paniagua
    Hace 13 años

    Excelente Artículo , toda una realidad en nuestra vida profesional o personal.

  3. Aprecio sus artículos
    Hace 13 años

    Estimado Sr. Vega: Estoy muy agradecida por sus artículos, los colecciono. Aplicables en nuestra transitoria vida. Hoy precisamente viajando hacia Mga conversaba sobre la mentalidad de pobreza que tenemos, cuando en realidad es un mero estado, nadie esta destinado o sentenciado a ser pobre, siempre y cuando se esfuerce y trabaje con integridad para conseguir sus metas. IMPORTANTE NUNCA olvidarse quien nos tendió la mano. Me gusta la siembra y cosecha, bendecir a otros que lo merezcan.

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