Un lapidario 5-1 en el partido de ida la semana pasada en el estadio Azteca sentenció la eliminatoria, que bajó el telón con 4-2.
El siguiente paso que debería dar la federación es confirmar la continuidad de Herrera en el cargo.
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Tranquila, FIFA. Tranquilos, patrocinadores y dirigentes. A pesar de sí mismo, México estará en el Mundial de Brasil. Pero eso no significa que, por acto de magia, se hayan borrado los problemas que aquejaban al “Tri” hace un mes, cuando peligraba una clasificación que antes se daba por automática.
Un resultado global de 9-3 para la tropa de Miguel Herrera, el técnico del club América al que la federación apeló de emergencia el 18 de octubre para rescatar a una selección a la deriva, que culminó cuarta en la eliminatoria regional y que no jugaba a nada.
El “Piojo”, un hombre de personalidad franca y directa, se fue a la segura: convocó como base de la selección al plantel del América, campeón del pasado torneo Clausura y líder del Apertura, y excluyó de la lista a los mexicanos activos en ligas europeas, entre ellos figuras como Javier “Chicharito” Hernández y Giovani Dos Santos.
Una apuesta osada, por dejar fuera a nombres de peso, aunque no tanto si se mira con detenimiento. Después de todo, Hernández, Giovani y el resto de los europeos rindieron muy por debajo y Herrera necesitaba un plantel que jugara de memoria para encarar dos partidos de vida o muerte.
Misión cumplida. Boleto en mano y a pensar en Brasil. Aunque, para Herrera, todavía no hay asiento en el avión.
“Esa es la meta, la calificación al Mundial, y ahí termina su responsabilidad. Después se hará un análisis para saber si él u otro técnico nos lleva a Brasil 2014”, apuntó el presidente de la federación Justino Compeán, cuando anunció la llegada de Herrera.
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