SAÚL MARTÍNEZ
El puente de hierro del desaparecido Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua (F del P de N) está entre la maleza sobre el río de la comarca Ameya, sector oeste del municipio de El Realejo.
Por la falta de mantenimiento los comunitarios colocaron rieles en un sitio alterno para el paso de vehículos y transeúntes.
En la escuela del lugar estudian la primaria un centenar de niños, quienes circulan en la trocha y suelen cruzar la zona del puente de hierro.
El antiguo tanque del ferrocarril de diez mil galones sobrevive al tiempo y abastece fincas vecinas para regadío de cultivos.
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Los vecinos no solo demandan a las autoridades municipales de El Realejo la rehabilitación del puente de hierro, sino de la reparación, pavimentación o adoquinado de la vía que conecta Chinandega y Corinto en un trayecto de 20 kilómetros, el que a su vez serviría para descongestionar el pesado tráfico hacia el muelle.
Luis Manuel Ríos Flores es un comunitario que conoce el manejo de la bomba de agua, con especificaciones de Nueva York y fecha de 1877, la enciende cuando está la represa para llenar el tanque de diez mil galones, la que durante muchos años abasteció la locomotora del ferrocarril.
“Aquí todavía hay huellas del ferrocarril; el tanque, el puente de hierro, la bomba, pero se ha pedido que construyan el puente alterno o se rehabilite el de hierro. Con el esfuerzo de la comunidad colocamos rieles, pero eso está mal construido. La Alcaldía no ha dado repuesta”, declaró el poblador.
Añadió que por ese camino circulan camiones cañeros, la camioneta con pasajeros y vehículos particulares que van y vienen de la ciudad de Chinandega, hacia las comarcas de Ameya, Terencio Munguía, Hacienda Ceilán, comunidad El Porvenir, El Toro y sigue hasta Paso Caballos-Corinto.
El puente de hierro de veinte metros es apetecido por los chatarreros. Hasta él, según los comunitarios, han descendido personeros que hablan de removerlo, sin embargo se han encontrado con el enojo de los vecinos y por eso ha perdurado.
CHARCAS EN TRAMOS
Emelina Altamirano, de la comunidad vecina Terencio Munguía, mencionó que en invierno hay enormes charcos en un buen trecho de su comunidad y el deterioro de algunos espacios en la que políticos se presentan solo cuando organizan algunos eventos.
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