Lucía Navas
El consumidor paga un costo adicional en los precios de la leche y el pan debido a las barreras privadas que las mismas empresas crean en el mercado para disminuir la competencia con otras. En esto concluye el Instituto Nacional de Promoción de la Competencia (Procompetencia), sobre el estudio de los principales obstáculos que las empresas interponen en los sectores leche fluida, madera-mueble, panadería y bar-restaurante.
[/doap_box]
Por ejemplo, se detectó que en el sector de leche fluida hay “un presunto abuso de dominio” en los centros de acopio en contra de los productores de leche por instaurar la cuota básica y la doble clasificación del producto.
El 42 por ciento de las pymes productoras de leche tienen relación con los acopios. María Belén Zavala, a cargo del estudio, refirió que el precio de la cuota básica es pagado de acuerdo con la clasificación de la leche en calidad A, B y C; y el excedente es pagado a un precio menor sin importar su clasificación.
“La falta de transparencia —dice— en la clasificación de la leche, que se hace a puerta cerrada y los productores son informados una semana después sin poder intervenir en las condiciones de precios, generada una doble clasificación y una pérdida para la industria”, explica.
El estudio destacó que los contratos de exclusividad que los bares-restaurantes, y de las panaderías tienen con sus proveedores de insumo limitan que los consumidores adquieran una marca determinada y por ende de elección del producto de mejor precio.
LAS PULERÍAS SOBREVIVEN
Un segundo estudio elaborado por Procompetencia es sobre el impacto de las cadenas de supermercados asentados en zonas populares, destaca que las pulperías han logrado sobrevivir pese a la competencia de supermercados que venden a precios similares porque venden al menudeo, dan crédito, tienen flexibilidad de horario y son espacio de socialización para el consumidor.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 C