SERGIO LEÓN
La comunidad garífuna, asentada en Orinoco, jurisdicción de Laguna de Perlas, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), celebró los 101 años de haber llegado a Nicaragua, huyendo de San Vicente y Las Granadinas de las amenazas de esclavitud que entonces reinaba.
A esta celebración asistieron representantes garífunas de Honduras, Guatemala, Belice, y San Vicente y Las Granadinas, confirmó el delegado regional de la Presidencia de la República, Johnny Hodgson.
Además, el director de la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (Usaid), Arthur Brown, formó parte de la fiesta.
Cultura, gastronomía, música y mucha religiosidad reinó ayer en Orinoco, que inició su celebración con una misa, luego un recorrido por las principales vías de la zona para después continuar con lo tradicional, incluyendo temáticas sobre el acostumbrado walagallo.
HERMANOS ANCESTRALES
Hodgson sostuvo que en Orinoco, nombrado así por los garífunas como recordatorio del territorio extranjero de donde provienen, hubo un encuentro entre hermanos que tenían décadas de no verse.
Valdrack Jaentschke, vicecanciller de Nicaragua para asuntos de cooperación externa, acompañó a la delegación internacional hasta ese territorio cultural de origen afrodescendiente, sitio donde converge la mayor parte de garífunas existentes en el país.
La alcaldesa orteguista de Bluefields, Carla Martin Brooks, dio recibimiento a la delegación acompañada por Jaentschke, y sostuvo que las autoridades del Gobierno central enviaron a 20 jóvenes garífunas a estudiar su lengua a Honduras.
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