Bloomberg News
El tifón que mató a miles de personas en las Filipinas dio nuevo impulso al debate sobre si las naciones ricas deben compensar a las pobres por las pérdidas relacionadas con el clima, propuesta a la que se resisten Estados Unidos y la Unión Europea.
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Unos 130 países, entre los que se cuentan islas que podrían desaparecer si sube el nivel de los mares, insisten en recibir indemnizaciones como parte de un mecanismo de “pérdidas y daños” en las conversaciones de Naciones Unidas sobre el clima, que se desarrollan esta semana en Varsovia. Culpan a los países que se industrializaron hace 200 años por los daños ocasionados a la atmósfera.
“Muchos países de todo el mundo ya han sufrido pérdidas y daños por el impacto del cambio climático”, dijo Yeb Sano, en una entrevista en Varsovia, negociador principal de Filipinas, cuya ciudad natal fue arrasada por la tormenta. “Quisiéramos dejar en claro la diferencia entre ayuda humanitaria e indemnización por el cambio climático en el contexto de la responsabilidad histórica”.
La ofensiva refleja la alarma por los estragos causados por los vientos de 314 kilómetros por hora y el enojo por el hecho de que los países ricos parecen estar diluyendo sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero. Por primera vez desde que la ONU inició sus conversaciones anuales sobre clima en 1992, países como Japón, Australia y Canadá están retrotrayendo medidas para atenuar las emisiones de los combustibles fósiles.
Para los países en desarrollo, los reclamos de indemnizaciones son resultado de que sus pares ricos no hayan reducido las emisiones con suficiente celeridad. Las pérdidas y los daños son un elemento central en las conversaciones en las que participan unos 190 países, que están trabajando en un tratado destinado a limitar la emisión en todos los países que podría ser adoptado en 2015 y puesto en vigencia en 2020.
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