ADOLFO ACEVEDO. LA PRENSA/ARCHIVO

La producción nicaragüense y su declinante participación en los mercados externo e interno

La articulación fundamental de la economía nicaragüense ha estado centrada en la relación entre la producción y exportación de un número limitado de bienes de bajo valor agregado y escaso contenido tecnológico (café, azúcar, carne, oro, mariscos) por una parte, y el mercado mundial por la otra. Las exportaciones de productos manufacturados ensamblados en las zonas francas no ha modificado este patrón básico de inserción del país en los mercados externos.

Adolfo Acevedo Vogl (*)

La articulación fundamental de la economía nicaragüense ha estado centrada en la relación entre la producción y exportación de un número limitado de bienes de bajo valor agregado y escaso contenido tecnológico (café, azúcar, carne, oro, mariscos) por una parte, y el mercado mundial por la otra. Las exportaciones de productos manufacturados ensamblados en las zonas francas no ha modificado este patrón básico de inserción del país en los mercados externos.

Esta especialización en productos de baja intensidad tecnológica condiciona la capacidad de expandir la participación de la producción doméstica en los mercados externos. En general, los sectores cuya demanda crece más rápido son los de mayor dinamismo e intensidad tecnológica.

Por el contrario, si se observan períodos largos, se constata que los bienes caracterizados por su baja intensidad tecnológica muestran una baja elasticidad ingreso de la demanda en el mercado mundial, de manera que cuando la economía mundial se expande, la demanda por estos bienes suele crecer menos que proporcionalmente.

Esto es consistente con lo que muestran estadísticas: las exportaciones nicaragüenses, compuestas primordialmente por bienes de baja intensidad tecnológica, han visto declinar manera sistemática su participación en las exportaciones mundiales y centroamericanas a lo largo de las últimas décadas.

La implicación es que el escaso dinamismo a largo plazo de las exportaciones nicaragüenses en el mercado mundial está condicionado por la incapacidad del país de diversificar su estructura productiva y exportadora hacia bienes de mayor intensidad tecnológica.

A su vez, esta incapacidad del país de diversificar sus exportaciones hacia bienes de mayor contenido tecnológico y dinamismo de la demanda es una función de la enorme (y creciente) brecha que lo separa con respecto a la frontera tecnológica.

Esto es así porque la tecnología afecta el número y el tipo de bienes que una cierta economía es capaz de producir competitivamente. Cuando la brecha tecnológica de un país es muy alta, solo tendrá capacidad de producir con sus propias destrezas y capacidades, un número bastante limitado de bienes, en condiciones de una productividad comparativa muy baja.

Este tipo de actividades podrán competir en el mercado externo fundamentalmente en base a la explotación intensiva de los factores más abundantes y baratos, particularmente la fuerza de trabajo y los recursos naturales.

La magnitud de la brecha tecnológica no solo compromete la posibilidad de aumentar participación de la producción nicaragüense en los mercados internacionales, sino también su capacidad de competir en el propio mercado interno.

Esto explicaría la fuerte y creciente participación en las importaciones del país, de bienes de consumo no duraderos relativamente sencillos, muchos de los cuales incluso fueron producidos por el país en el pasado, cuya producción no requiere de un gran aprendizaje tecnológico, porque se trata de tecnologías que hace tiempo alcanzaron la madurez, y que utilizan procesos altamente estandarizados y repetitivos. La tecnología a su vez afecta la tasa efectiva o potencial de aumento de la productividad.

Como en los sectores de baja intensidad tecnológica la productividad tiende a crecer menos que en los de más alta intensidad tecnológica, el tipo de especialización productiva y exportadora que se deriva de lo anterior implica también un menor potencial de aprendizaje y de aumento de la productividad a largo plazo.

Los aumentos sistemáticos en la productividad requieren proceso de incorporación sistemática del progreso técnico a través de la transformación de las actividades productivas existentes, y la implantación de nuevas, diversificando su aparato productivo y su canasta exportadora hacia actividades de mayor contenido tecnológico y elasticidad ingreso, y construyendo encadenamientos productivos cada vez más densos.

El hecho de que el país se especialice en producir bienes con bajo potencial de crecimiento de la productividad, también explica el por qué la economía no genera predominantemente empleos de calidad, mejor remunerados, que demandarían mayores niveles de calificación.

Este tipo de empleos los genera, de manera predominante, una economía que ha invertido esfuerzos y recursos en diversificar su aparato productivo y en acumular capacidades y aprendizaje tecnológico, y por tanto es capaz de producir competitivamente un mayor número de bienes.

Si el país desea incrementar las tasas de crecimiento de la productividad y el ingreso per cápita, generar empleos de calidad y revertir la declinante participación de sus productos en los mercados externos e interno, deberá llevar a cabo un esfuerzo deliberado, sostenido y de gran envergadura de diversificación productiva y acumulación de capacidades y destrezas tecnológicas.

No existe otra alternativa.

(*) Economista

Economía Desarrollo Economía archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí