Cuando la empresa falla es culpa del gerente. Él tiene la obligación de averiguar las causas del fracaso, y corregir, si es que sobrevive a la caída.
Pero en el beisbol, intervienen tantos factores que esa afirmación podría ser injusta , si se aplicara sin las deliberaciones necesarias.
Vamos al punto: ahí está el Bóer, un equipo al que le falta balance por la fragilidad en varios rubros, pero ya se señala al mánager Juan Castro.
El Bóer tiene registro de 8-7. No es para hacer fiesta, pero tampoco es malo, si se considera su falta de equilibrio. La marca es decente.
La tribu batea para .297, que es muy bueno, y lanza para 3.99, que es flojo. Anota 74 carreras y permite 76. Ahí se nota ya el desequilibrio.
A Castro se le acusa de que no está administrando bien el picheo. Yo pregunto, ¿cuál, si hasta ahora no ha tenido? Veamos más adentro.
Danilo Álvarez, abridor, tiene 2-1 y 2.08. Parece estar bien. Pero, en 17 innings cede 16 hits y otorga 13 bases. Eso le da un whip de 1.70.
En las Ligas Mayores, los estrellas lanzan de 1.10 hacia abajo en whip. Los peores, de 1.40 hacia arriba. Son los que ponen mucha gente en base.
Róger Marín tiene 2-1 y 2.70. En 10 innings poncha a dos. Poco. Y cede 12 hits con 8 bases. Eso le da un whip de 2.00, grave para un relevista.
Y estos jóvenes son de los mejores, así que usted puede imaginar cómo andan los demás, con excepción de Rodney Rodríguez (2-0 y 3.03).
Agregue que el Bóer ha cometido 24 errores en 15 juegos. Es la segunda peor defensiva de la liga, solo detrás del Oriental (29).
Su efectividad (3.99) solo es mejor que el 5.84 de los Tigres. Así que con picheo flojo y defensa endeble, no se puede hacer mucho.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B