Managua/ACAN-EFE
Colombia no tiene otro camino que aceptar un fallo emitido hace un año por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que reconoció a Nicaragua una extensa zona en el mar Caribe, que Bogotá consideraba suyo, dijo este lunes el agente nicaragüense ante ese tribunal en La Haya, Carlos Argüello.
«Colombia tendrá que aceptar el fallo, no queda otro camino», señaló el también embajador nicaragüense en Holanda, en entrevista al oficialista Canal 4 de la televisión.
«Ahorita, por razones políticas, dirán otra cosa, pero eso (negar el fallo) no tiene ningún sentido ni va a progresar», sostuvo el diplomático nicaragüense.
El 19 de noviembre de 2012, la CIJ definió, tras 11 años de juicio, los límites en el Caribe entre ambos países y dejó bajo soberanía colombiana siete cayos del archipiélago de San Andrés, cuyas islas mayores ya se habían concedido a Colombia en 2007.
También restituyó a Nicaragua una franja marina en esa zona que Colombia calcula en unos 75,000 kilómetros cuadrados, y es lo que no reconocen del fallo, y el país centroamericano en más de 90,000 kilómetros cuadrados.
El agente nicaragüense basó su seguridad en que la CIJ es el máximo tribunal de las Naciones Unidas y lo único que cabe, tras sus sentencias, es acatarlas y obedecerlas.
Aunque Nicaragua asegura haber tomado posesión de esas áreas delimitadas por el fallo, Colombia continúa sin reconocer de manera oficial la resolución y renunció al Pacto de Bogotá (1948) que reconoce la jurisdicción de la CIJ.
Pese a esa posición oficial colombiana, Argüello ponderó que Nicaragua ha actuado con «la mayor prudencia» en este caso.
«Para todos es evidente, cualquier colombiano sensato sabe que Nicaragua no anda buscando cómo remachar o molestar, o siquiera tener nada que ver en los problemas internos que ellos tienen», dijo.
Además, aseguró que Nicaragua no ha afectado en esas aguas las labores de pesca a los nativos del archipiélago de San Andrés.
La embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Phyllis M. Powers, confirmó el viernes pasado que su país, con la naval nicaragüense, realiza operaciones antinarcóticos en esos espacios marítimos delimitados por la CIJ con Colombia en el Caribe.
El Servicio de Control de Drogas de la Federación de Rusia también coopera en esa zona con la naval nicaragüense, de acuerdo al Ejército de Nicaragua.
Nicaragua demandó en septiembre pasado a Colombia ante la CIJ en un intento de que ese tribunal le conceda una plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas desde su costa en el Caribe, con base en los límites definidos en la sentencia del 19 de noviembre del 2012.