Auxiliadora Martínez
Los habitantes de varias comunidades vecinas a la presa Las Canoas, ubicada en el municipio de Teustepe, Boaco, están organizándose para proteger este recurso.
El derroche y el negocio de vender agua para el riego de cientos de manzanas de arroz son los culpables de que durante el verano la presa se seque al extremo de causar la muerte de hasta 40 vacas que se quedaron pegadas en el fango, a medida que este se solidificaba, por la ausencia de líquido.
En un encuentro con el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, el pastor evangélico Efraín Zeledón, de la comunidad La Ceiba, elevó la preocupación de los comunitarios de unas 13 comarcas que habitan en los alrededores del embalse Las Canoas, y quienes viven en situación de pobreza.
CERO RIEGO DE ARROZ
“Todos los vecinos de allí estamos organizando un grupo que desde ya estamos diciendo que en este verano no se va a negociar ni una sola gota de agua del embalse Las Canoas para el riego de arroz, y que lo sepan los arroceros”, destacó el líder religioso.
En los últimos años el lago artificial Las Canoas agoniza poco a poco, hasta quedar en polvo, porque permanentemente se le saca el agua para el riego de arroz, dejando en una crítica situación a los habitantes de las comarcas aledañas, quienes deben recorrer varios kilómetros en busca del vital líquido, para ellos y sus animales.
De igual manera, algunos pobladores del municipio de Teustepe criticaron la falta de voluntad de la alcaldesa Elizabeth Bermúdez, quien no ha respondido a varias solicitudes para proyectos comunitarios como escuelas y reparaciones de calles en el empalme de Boaco.
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