César Úbeda Bravo/Tania Sirias
Sostuvo que la forma en que la carretera ha sido construida genera que exista un gran peligro de que se continúen agravando las consecuencias como resultado de la vulnerabilidad de los suelos y la erosión y sedimentación tensionadas por las lluvias, todo lo cual estaría exigiendo mayores esfuerzos, incluso de dragado, por parte de Nicaragua.
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Nicaragua solicitó a la Corte Internacional (CIJ) de La Haya dictar medidas cautelares con relación al caso de la construcción de la carretera de Costa Rica a lo largo del río San Juan por el impacto ambiental, por lo que el alto tribunal de justicia citó a ambos países a audiencias orales del 5 al 8 de noviembre.
El experto en Derecho Internacional, Mauricio Herdocia Sacasa —quien se mostró confiado en que el país demostrará el daño ambiental—, recordó que desde la demanda en el año 2011, Nicaragua se reservó tal posibilidad e indicó una petición sobre Medidas Provisionales.
“Por otra parte, la Corte Centroamericana de Justicia ya se ha pronunciado al respecto, tanto mediante medidas cautelares como mediante sentencia definitiva. Esta segunda etapa de lluvias en la zona, a juicio de Nicaragua, genera un mayor grado de inminencia del daño y potencia el sentido de urgencia y necesidad real. Nicaragua se basaría también en los informes proporcionados por un equipo de expertos que inspeccionó el río en octubre del 2012 y en mayo del 2013 y habría confirmado que no existían medidas para detener o mitigar los daños causados al río”, señaló.
El especialista en Derecho Internacional, Julio Icaza Gallard, afirmó que sí existen daños al medioambiente de parte de Costa Rica al río San Juan, por lo que funcionarios nicaragüenses tratarán de comprobarlo en la audiencia.
En su opinión, este conflicto territorial con Costa Rica por Harboud Head y, en el caso de Nicaragua, por la carretera paralela al río San Juan, debió resolverse mediante el diálogo bilateral.
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