En un artículo de opinión publicado el miércoles de esta semana en LA PRENSA, el excanciller Francisco Aguirre Sacasa calificó como “intrépidos Marco Polo” a los empresarios y políticos que viajan a China comunista para reunirse con Wang Jing —el concesionario chino del Gran Canal de Nicaragua—, y valorar su capacidad para realizar este proyecto que sería el más grande de toda la historia nacional y, según Daniel Ortega, costaría cuarenta mil millones de dólares.
Marco Polo, como se sabe, fue en realidad un intrépido aventurero, navegante y comerciante veneciano del siglo XIII, quien viajó en precarias condiciones hasta la entonces desconocida China, donde fue bien recibido y llegó a ser un alto funcionario imperial. Al regresar a Venecia, Marco Polo escribió un célebre libro titulado Las Maravillas del Mundo , en el que narró sus asombrosas experiencias. Al respecto es oportuno recordar que en los años ochenta, cuando en Nicaragua solo habían dos canales de televisión que transmitían en cadena y únicamente se podía ver lo que la dictadura sandinista quería que se viera, se transmitió una teleserie de producción estadounidense y europea titulada Los Viajes de Marco Polo . En uno de sus capítulos, Marco Polo conversa con el conquistador mongol y emperador de China, Kublai Kan, nieto de Gengis Kan, quien cuenta al amigo occidental sus experiencias y le dice: “Se puede conquistar un país a caballo, amigo Polo, pero no se puede gobernar un país a caballo”. Al parecer la férrea censura sandinista no se percató de que tal expresión aludía de manera indirecta pero clara a la situación de Nicaragua, que había sido conquistada a caballo por los comandantes sandinistas y de esa misma manera, a lo caballo, la estaban gobernando.
Pero el viaje de los Marco Polo nicaragüenses no está tan claro como lo estuvo el del aventurero veneciano del siglo XIII. Si van a reunirse con Wang Jing para evaluar su capacidad de impulsar el proyecto del Gran Canal, ¿por qué no se reunieron con él y lo evaluaron aquí, cuando Daniel Ortega lo trajo a Nicaragua el 15 de junio pasado “para que vieran al fantasma en carne y hueso?”
Por lo que se ha podido saber, no ha sido Wang Jing en lo personal ni su empresa canalera HKC, los que invitaron a los empresarios y políticos nicaragüenses. Es el organismo gubernamental ProNicaragua y personalmente un hijo de Daniel Ortega, el que ha financiado y organizado el viaje hasta en sus últimos detalles. ¿Por qué?
Según el excanciller Aguirre Sacasa, quien es una persona muy informada sobre estos asuntos y por eso se ha declarado muy escéptico en cuanto a la realización del proyecto del Gran Canal, a lo que van los “intrépidos” Marco Polo de Nicaragua a China es a pasear, a admirar la Ciudad Prohibida de Beijing, la Gran Muralla y las tumbas de los emperadores de la dinastía Ming.
Sin embargo, por la opacidad que envuelve este asunto se puede suponer que algo más que turismo de lujo gratuito puede haber en este viaje. ¿Será que van también a avalar el proyecto y a comprometerse a auspiciar la reforma constitucional que pactó Ortega, para adaptar la Constitución a la ley canalera y a los intereses de Wang Jing? ¿Y qué más? Por ahora no es posible asegurarlo pero más temprano que tarde todo se tendrá que saber.
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