Al cumplirse hoy 7 de octubre un aniversario más de la muerte del Padre de la Autonomía Universitaria, el rector Mariano Fiallos Gil, conviene recordar algunos conceptos siempre vigentes de su pensamiento.
Siendo la libertad “el único clima propicio para lograr la formación de una juventud, capaz de enfrentarse a las dificultades de la ciencia y de la sociedad en que vivimos, de resolver sus problemas y de sentirse incorporada y responsable al destino del pueblo nicaragüense”, es natural que el empeño más notable del rector Fiallos se dirigiera, en su momento, a conquistar tal condición para la Universidad —pues no otra cosa significa la autonomía universitaria— que gracias a sus gestiones logró la UNAN en virtud del Decreto Ejecutivo del 25 de marzo de 1958.
“La autonomía, escribió el rector Fiallos en su famosa “Carta a los estudiantes” no es solo el hecho de la propia administración en sus distintos aspectos; sino —y muy principalmente— el de la administración libre y voluntaria de los valores del espíritu. Sin consignas ni dogmas”… “El objetivo de la Universidad es el de la formación de hombres libres en una sociedad libre”.
Las relaciones entre la Universidad y la política fue otro de los aspectos más analizados por el rector Fiallos. Su pensamiento, al respecto, fue siempre muy claro. En repetidas ocasiones afirmó su propósito de espantar de la Universidad toda clase de politiquerías, tanto de arriba como de abajo, puesto que no es esa la razón de ser de la Universidad. A quienes propugnaban por el activismo político dentro de los recintos universitarios el rector los detuvo valientemente diciéndoles: “¡No queremos aquí barricadas ni estatuas de políticos!” A quienes incitaban a los estudiantes a lanzarse a la lucha callejera, el rector advirtió: Señores, “¡ni servilismo, ni cerrilismo!”…
Completando su pensamiento, el rector Fiallos agregaba: “Esta reserva no implica dar la espalda a los problemas políticos de altura” “ Hay que hablar, discutir y discutir sobre todas las ideas, sobre todas las doctrinas y sobre todas las ideologías, porque la Universidad es libertad de pensamiento y tal libertad es la única garantía del desarrollo de la cultura y de las cosas del espíritu”.
El estudiante fue siempre motivo de la preocupación del educador que fue el rector Fiallos. Afirmaba que el estudiante es el principal objetivo y la razón de ser de la Universidad. El estudiante está así siempre en el primer plano de sus meditaciones. Supo entender la natural agitación de la juventud y trató de explicársela a quienes se alarmaban por ella, considerándola contraria al progreso de la Universidad.
Consciente de las limitaciones que a todo hombre impone el tiempo, en una oportunidad dijo: “Tal vez la generación, a la cual pertenezco, pueda hacer muy poca cosa, pero queda el signo y la intención”. El signo y la intención. He aquí su más valioso legado: El signo, que es el de la libertad, producto de la autonomía; esa libertad que debe ser inseparable de la Universidad, porque no se puede enseñar ni cultivar las ciencias sin libertad, lejos de consignas políticas partidarias; la intención, que es el propósito de luchar por el engrandecimiento de la Universidad, de manera que llegue a ser el orgullo de los nicaragüenses y la más alta expresión de nuestra cultura. El autor es jurista, educador y escritor.
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