“Elegir” para no cambiar nada

En la reunión que los directivos de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham) y el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), sostuvieron el viernes 27 de septiembre con Daniel Ortega, este les prometió que en el último trimestre de este año, o en el primero del siguiente, serán nombrados los cargos en el Estado que son detentados por funcionarios con periodos vencidos.

De acuerdo con el artículo 138 de la Constitución esos funcionarios deben ser nombrados por la Asamblea Nacional. Sin embargo, después que se les vencieron sus periodos han seguido ejerciendo los cargos de manera ilegítima, por decreto de Daniel Ortega, quien no tiene facultad legal para mandar eso. Por eso es que siempre que nos referimos a ellos los calificamos como funcionarios de facto, pues son impuestos por la voluntad dictatorial del inconstitucional presidente de Nicaragua.

Las cámaras empresariales han venido reclamando —públicamente y en sus reuniones con Ortega— que se nombre a los nuevos funcionarios, o que se reelija a los mismos que en la actualidad están de facto en el ejercicio de esos cargos, a fin de restablecer la institucionalidad política en el país. Sin embargo, Ortega no había respondido a esa demanda de los empresarios simplemente por su talante dictatorial, pues desde el fraude electoral de noviembre de 2011 se adjudicó una amplia mayoría en la Asamblea Nacional, la cual le permite ratificar a los individuos que están ejerciendo de facto los cargos, o nombrar a otros que también sean de su confianza absoluta y obediencia garantizada.

En realidad, el nombramiento de esos cargos a medida de los intereses de Ortega no restablecería la institucionalidad democrática del país, socavada desde que él se entronizó en el poder en 2007. De esa manera solo se institucionalizaría formalmente el orteguismo, un régimen que es esencialmente dictatorial pero simula ser democrático y es aceptado como tal por algunos sectores de la sociedad nicaragüense, lo mismo que por una comunidad internacional que ha perdido rigor en la identificación de la democracia gubernamental.

Para que se pueda restablecer la institucionalidad democrática es indispensable recuperar la vigencia del principio de separación e independencia de poderes, así como la administración de justicia independiente, la igualdad jurídica y de oportunidades para todos los nicaragüenses, las elecciones libres y limpias con observación independiente nacional y extranjera, la independencia institucional de la Policía y el fortalecimiento del Ejército, la transparencia gubernamental y el respeto a la ley de acceso a la información pública, el reconocimiento a la sociedad civil, etc., etc.

La institucionalidad democrática no se restablece reeligiendo a los actuales funcionarios para que dejen de ser de facto, ni sustituyéndolos con otros de su misma calaña, ni dándole a la oposición política una mínima representación proporcional a la correlación parlamentaria que Ortega creó mediante el fraude electoral de noviembre de 2011, ni sustituyendo a la oposición política con las cámaras empresariales para que estas propongan a los cargos que sean “representantes de minoría”.

Mientras Daniel Ortega detente el poder y el régimen orteguista no caiga en una crisis insalvable, no hay posibilidad de que se restablezca la institucionalidad democrática y que Nicaragua vuelva a ser República.

COMENTARIOS

  1. alvaro caldera cardenal
    Hace 13 años

    En el Gato Pardo su autor dice: Hay que cambiar todo, para que nada cambie.

  2. Sigfrido
    Hace 13 años

    Me parece extraña la solución:
    Mientras Daniel Ortega detente el poder y el régimen orteguista no caiga en una crisis insalvable, no hay posibilidad de que se restablezca la institucionalidad democrática y que Nicaragua vuelva a ser República.
    Y con quien lo reponemos, que garantice institucionalidad: Alemán, Montealegre, Bendaña, Edmundo, quién??? Si no tenemos con quien cambiarlo, será peor, pues nadie mandará en el país.

  3. LAS VIRTUDES CIUDADANAS DEL NICA
    Hace 13 años

    Es la realidad de Nicaragua. No hay nadie para reponer a Ortega. Lo cierto es que Nicaragua jamás ha tenido un gobernante que haya sido diferente a lo que es Ortega, así como tampoco jamás ha tenido un Congreso, o una Asamblea que haya sido diferente a los diputados que actualmente se arrastran sometidos. En un país que no tiene ciudadanos no puede esperarse otra cosa mas que el yoquepierdismo, el oportunismo, el clientelismo y otras «virtudes» anti-ciudadanas de igual calaña.

  4. Rene Valle
    Hace 13 años

    Sigfrido, la repuesta es fácil: «Yo!!! El Chapulin Colorado!!!

  5. Luisi
    Hace 13 años

    Cual es el miede de Daniel Ortega a dar elecciones libres, de que va a perder el poder, si el no nacio con el ni en el poder ni el poder tampoco es de el, El poder le corresponde al pueblo de Nicaragua el solo es un ciudadano mas Que es lo que no puede entender De que le van a enjuciar para investigar la procedencia de su fortuna Pero eso es logico el que no las debe no las teme! A que le tiene miedo? Que si deja el poder jamas volvera a ser el mismo? Si la vida es una evolucion nada es estatico

  6. lea
    Hace 13 años

    Que conformistas estos mis compatriotas. Como no hay con quien reponerlo pues… que continue haciendo de las suyas. El colmo !
    El nicaraguense padece del sindrome de estocolmo ; con el tiempo llegan a acomodarse y hasta amar a su torturador .

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