Roberto Mora
Un grupo de estelianos acompañó ayer los restos de la joven Darling Yohana Montenegro Espinoza, quien falleció a consecuencia de dos disparos que le hicieron la noche del lunes en las cercanías de la Carretera Panamericana.
Se presume que en ese vehículo iban dos hombres, aunque la Policía aún no lo ha confirmado.
Serán las autoridades las que darán a conocer el curso de estas investigaciones, pero hasta el momento han evitado dar mayores declaraciones para no entorpecer las mismas.
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Los restos de Montenegro fueron enterrados en el cementerio Campos de Paz, después de que se oficiara una misa de cuerpo presente en la iglesia Don Bosco, donde el padre Ricardo Ramírez lamentó el crimen y dijo confiar en que la Policía esclarecerá el caso.
“Hemos visto una comunidad conmovida, sus familiares, sus hijos, un buen grupo de personas protestando con carteles, porque la pérdida de un ser humano en estas circunstancias no debe dejarnos impasibles, sino que tenemos que actuar y reclamar justicia”, dijo el padre Ramírez.
El sacerdote manifestó que una vida no se logra reponer, pero la satisfacción será el esclarecimiento de este hecho al que todos podríamos estar expuestos.
Las autoridades policiales todavía no dan a conocer mayores detalles sobre las investigaciones de este femicidio, más allá de las acciones que tomarán para dar mayor protección a las trabajadoras sexuales que se mantienen en el lugar por donde le dispararon a Darlin Yohana.
Modesto Soza, pareja de la víctima, dijo esperar el resultado de las investigaciones, además señaló que en las uñas de Darling había restos de piel y algunas hebras de cabello. Con estas evidencias, Soza supone que la víctima forcejeó con los autores de su muerte.
Afirmó que Darling Yohana, con quien tenía planes de contraer matrimonio en diciembre, era una persona muy buena, cariñosa y dejó en la orfandad a tres niños, la mayor tiene 10 años.
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