Tatiana Rothschuh
Pequeños mineros de El Cafetal, del municipio de Santo Domingo, retomaron ayer su protesta contra la empresa minera canadiense B2Gold y amanecieron apostados en un plantón en el lugar conocido como Toro Muerto, a unos cuatro kilómetros de la entrada del municipio chontaleño.
Asegura que B2Gold les ha propuesto financiamiento para la creación de una empresa de transporte que ofrezca el servicio de carga de mineral y materiales de construcción y adicionalmente el procesamiento de mineral.
Dice que entre enero y febrero firmaron acuerdos entre B2Gold y cinco grupos de minería artesanal, incluyendo al de El Cafetal.
Asegura que la empresa ha entregado financiamiento de 1.95 millones de dólares en beneficio de 800 mineros artesanales que permitirán la creación de más de 215 microproyectos.
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Mientras la relacionista pública de la empresa rechazó la acción y reafirmó la voluntad de la compañía de mantener el diálogo y las oportunidades que ofrece al grupo de El Cafetal.
Aunque los protestantes no han obstaculizado la circulación del transporte, la mañana de ayer mantenían retenido un camión de trabajo de la empresa minera. Al lugar llegó una patrulla policial al mando del subcomisionado Gustavo Pérez, quien intentó infructuosamente persuadir a los mineros para que liberaran el automotor.
Álvaro Cabrera, presidente del grupo de El Cafetal, dijo que se vieron obligados a ejercer “esa presión social” porque en reiteradas reuniones “los representantes de la empresa nos han estado engañando y han ofrecido proyectos que no resuelven las necesidades de 500 cabezas de familia que han perdido su fuente de trabajo”.
“La lucha es indefinida y si nos agreden vamos a resistir y el pueblo nos va a defender porque hay indignación”, afirmó al indicar que demandan una compensación económica. Según él, han aglutinado a mineros que trabajaban en diferentes áreas del municipio, donde la empresa los ha sacado, entre ellos los lavadores de broza que son más de 100 cabezas de familia.
Socorro Rostrán dijo tener 34 años de güirisear en los cerros. “Nos ha desarticulado y quitado nuestro trabajo”, se quejó.
Entre los pobladores del municipio hay preocupación. La profesora Francisca María Álvarez dijo que “el sentir nuestro es que no queremos enfrentamiento, lo que le pedimos a las autoridades policiales es que estén resguardando a la población porque la vez pasada se observó que estuvieron contra el pueblo, si la empresa minera quiere quedarse aquí a costa de la crisis que vamos a enfrentar en el futuro de agua y ambiental, pues que dé respuesta satisfactoria a los mineros.
300
personas aproximadamente se mantenían ayer en Toro Muerto armadas con palos, machetes y lanzamorteros.
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