Rezaye Alvarez M.
El gubernamental Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) 2012-2016 proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto de Nicaragua sostenido por las exportaciones y megaproyectos de inversión extranjera, sin embargo para el Premio Nobel de Economía (1998), Amartya Sen, “la inversión extranjera puede jugar una parte muy importante, pero no siempre”.
Esto porque las exportaciones por sí solas no podrían sacar al país de la pobreza, teniendo en cuenta la disminución de estas.
Según datos del Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex), entre el 1 de enero y el 15 de septiembre de este año, las exportaciones significaron 1,818.30 millones de dólares; esto es una caída de 7.56 por ciento en valor y una reducción del 2.45 por ciento en volumen.
La inversión extranjera directa en cambio —según datos de la agencia de promoción de inversiones y exportaciones ProNicaragua—, aumentó en un 30 por ciento durante los primeros tres meses del año, con respecto al mismo período en 2012, alcanzando ingresos por 440.8 millones de dólares.
No obstante, Sen planteó que no se puede ver a la inversión extranjera como un punto de vista muy simple de si es buena o es mala, principalmente, porque “depende del área de inversión, el tipo de inversión, qué gana la economía de este tipo de inversión y qué ganan los extranjeros de esta relación”.
EL VERDADERO PROBLEMA
Sobre el aumento en la productividad, y por consiguiente la mejora en términos económicos, Sen expresó que “el problema de cómo aumentar la productividad de los países es en realidad el problema del desarrollo en sí mismo”.
Sen, durante una conferencia brindada el viernes en Managua, planteó que el desarrollo económico tiene que ir ligado con la necesidad de inversiones en salud y educación y en la productividad de la gente. Teniendo esto es como Sen proyecta que el crecimiento va a lograr ser sostenible y que alcance a aumentar la calidad de vida.
TAREAS PENDIENTES
El Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, explicó que dentro de los factores que se necesitan para la reducción de la pobreza y del hambre, es mejorar la calidad de vida y del empleo en un país y también en el acceso de los servicios públicos.
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