Vladimir Vásquez
La energía eólica no pasa por su mejor momento. Los vientos que ayudaron a generar el 18 por ciento del total de la energía eléctrica del país, apenas permitieron generar este 11 de septiembre, un 4.6 por ciento, según datos del Centro Nacional de Despacho de Carga.
La energía eólica tiene un período de generación que se ve afectado por fuertes lluvias o por vientos leves. Para que el aerogenerador de un parque eólico funcione de forma correcta, se necesitan al menos vientos de 13 kilómetros por hora.
“Tiene que ver el viento y la humedad, en la época de invierno tiende a bajarse la eólica”, explica Mario Amador, presidente de Polaris Energy.
Además destaca que esa es una de las ventajas que tienen las fuentes geotérmicas, pues su generación no se ve afectada por las variantes climatológicas como la hidroeléctrica y la eólica.
Esta falta de energía del viento se compensa con la entrada en acción de algunas plantas térmicas que permiten solventar la demanda de energía del país.
Por ello, los datos del Centro Nacional de Despacho de Carga muestran que la generación con fuentes térmicas (plantas que producen con búnker o diesel), aumentó en el mismo período hasta el 59.7 por ciento.
Con los proyectos de energía eólica que se encuentran en Rivas (Amayo, Bluepower y Eolo), el sistema energético nicaragüense recibe unos 150 megavatios de energía, lo que ubica a Nicaragua entre los diez países del mundo que más provecho le sacan al viento, dijo en junio pasado Sean Porter, gerente país de Globeleq Mesoamérica Energy.
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