Lucía Navas
Por ello el BCN promueve con el ministerio agropecuario y el de economía familiar, sector privado, la cooperación externa y las agencias internacionales, la revisión del esquema de productividad de los sectores a fin de formular nuevas políticas de mejores resultados.
La FAO en ese contexto remarca tres desafíos que los países deben atender: la gobernanza de la seguridad alimentaria, donde se revise factores como que sanidad agropecuaria forestal, pesquera e inocuidad suele usarse para poner barreras al comercio de los alimentos, la inversión sostenida en la agricultura, la ganadería, los bosques y los recursos pesqueros con prioridad en la agricultura familiar, y una tercera política en el acceso a los alimentos y patrones de consumo.
[/doap_box]
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, siglas en inglés), señaló ayer que a nivel mundial el índice de los precios cayó en agosto por cuarto mes consecutivo y alcanzó su nivel más bajo desde junio de 2012.
El índice, que mide la evolución mensual de los precios internacionales de una canasta de productos alimenticios, tuvo un promedio de 201.8 puntos en agosto de 2013, casi cuatro puntos (un 1.9 por ciento) por debajo de su valor de julio. Sin embargo Fernando Soto, representante en Nicaragua de la FAO, señaló que la tendencia es que difícilmente los precios de los alimentos lleguen a niveles previos a la crisis del 2008.
De acuerdo con las estadísticas presentadas por Soto ayer en el seminario Crecimiento y Productividad, “actualmente los precios de los alimentos están un cuarenta por ciento por arriba de lo que fueron en el 2000-2003”. Detalló que en el caso de los precios de la carne el aumento es de un 17 por ciento, en los lácteos casi un 153 por ciento y en los cereales 160 por ciento.
“Es decir un nuevo desafío de la seguridad alimentaria y la erradicación del hambre de la región y en el mundo es el nuevo nivel de precios de los alimentos que si bien por un lado favorece la producción de alimentos (…), por otro significan una presión en los niveles de inflación que erosionan la capacidad de acceso e ingreso de los alimentos de la mayoría de la población”, afirmó.
La inflación de los alimentos prácticamente de todos los países ha estado por arriba de las tasa de inflación general, frenando la reducción de la pobreza y de la indigencia en América Latina a partir de la crisis del 2008.
“La pobreza en América Latina solo se redujo del 33 al 29 por ciento entre 2009 y 2012 y la indigencia o pobreza extrema representa una dificultad de reducción todavía mayor”, puntualizó el representante de la FAO.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 C