Elízabeth Romero
Uriel Zeldón, excomando de la Resistencia Nicaragüense conocido como “Matagalpa”, vive en Pantasma y sostiene que para ellos no es nuevo que en esas zonas del norte jinotegano se movilicen supuestos grupos de “rearmados”.
Al siguiente día, el lunes de la presente semana, aseguró Herrera a los funcionarios de la comuna de Ayapal, se presentaron cuatro personas que se identificaron como del Ejército, que supuestamente lo golpearon, según le dijeron, por haber colaborado con los armados.
Los soldados, presuntamente, también le ordenaban que entregara armas de fuego que poseía, lo cual no era cierto.
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“Son los antifraudes, porque están peleando por la libertad de Nicaragua”, sostiene “Matagalpa”, quien repite que si las elecciones presidenciales pasadas hubieran sido libres “no hubiera ni un grupo armado” en el país, “pues no sería necesario”.
El exguerrillero contra considera que productores y otros pobladores saben de una existencia de hombres en armas que él estima en “unos mil 500 hombres”, quienes según él, piensan que el presidente inconstitucional Daniel Ortega no va a dejar fácilmente el poder político.
El jefe del Ejército, general Julio César Avilés, ha negado enfáticamente en los últimos años que en el país existan grupos armados con fines políticos y ha sostenido que lo que hay son grupos delictivos.
Dicen que los ven
Pablo Castillo, un excontra que habita en El Cuá, dijo que “casi todo mundo que viene a mi negocio dicen que los han visto, que es una realidad, dicen que andan en grupos armados y no son delincuentes”, sostuvo Castillo. Para dar fuerza a sus palabras asegura: “Aquí nadie ha denunciado robo”.
“Dicen que la lucha es por el fraude de las elecciones”, reiteró.
El obispo de Estelí y presidente de la junta directiva de la Asociación Nicaragüense ProDerechos Humanos (Anpdh), Juan Abelardo Mata, le sugirió al general Avilés que vaya al campo sin armas, “que escuche y que trate de dialogar y las cosas cambiarían”.
Aunque considera que la posición de tomar las armas “es un suicidio”, monseñor Mata insiste que estos grupos existen.
Al señalarle al obispo la insistente negativa del jefe militar alrededor del tema, este respondió con que lo que se dice del grupo: que se mueve en Kilambé y hay otros que se movilizan de Murra hasta Miraflores.
Mata recordó los hechos que han trascendido de ataques a puestos policiales para robar armas y uniformes, “quiere decir que hay un problema tipo político social que debe enfrentarse”. El obispo advirtió que “esto seguirá creciendo, conozco a mis hermanos campesinos del norte (…) una vez que toman una convicción nadie los mueve”. No descartó que con el tiempo irán penetrando ciudades.
Mata dijo que el tema causa la preocupación de la Conferencia Episcopal y que a él le han pedido prudencia, “pero la Iglesia está dispuesta a mediar en este caso”.
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