AFP
El régimen de Siria aceptó este domingo que los inspectores de la ONU investiguen «inmediatamente» sobre el presunto uso de armas químicas cerca de Damasco, anunció en un comunicado el Ministerio de Exteriores sirio.
«Un acuerdo fue concluido hoy en Damasco entre el gobierno sirio y las Naciones Unidas durante la visita de la Alta representante de la ONU para el desarme, Angela Kane, para permitir que el equipo de la ONU dirigido por el profesor Aake Sellström investigue acerca de las acusaciones de utilización de armas químicas en la provincia de Damasco», indicó el ministerio. El acuerdo «entra en vigor inmediatamente», precisó.
Por su parte, la comunidad internacional se muestra cada vez más convencida de que las autoridades sirias son las responsables de un presunto ataque químico en la región de Damasco y, en este sentido, EEUU y Reino Unido sopesan una eventual operación militar contra el régimen. El presidente francés, François Hollande, estimó este domingo que existe «un conjunto de indicios» que señalan que el ataque del 21 de agosto cerca de Damasco fue «de índole química» y que «todo lleva a pensar» que el régimen sirio es «responsable».
De manera excepcional, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, habló por teléfono el jueves con su homólogo sirio, Walid al Muallem, para decirle que «si el régimen sirio, como proclama, no tiene nada que ocultar, debería haber autorizado un acceso inmediato a los inspectores de la ONU al sitio», reveló el sábado por la tarde un responsable del departamento de Estado. Más allá de eso, el régimen «continuó atacando la región afectada» para «bloquear el acceso y destruir las pruebas», indicó Kerry, según este responsable.
Por su parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, conversaron por teléfono el sábado y expresaron «su profunda preocupación (…) ante los signos cada vez más importantes de que el régimen sirio llevó a cabo un significativo ataque con armas químicas», explicó Downing Street.»La utilización significativa de armas químicas merecería una respuesta seria de la comunidad internacional», estimó Londres.
El ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, señaló igualmente este domingo en Israel que «no se comprendería que a partir del momento en que los hechos están establecidos, no haya una fuerte reacción de la comunidad internacional». El presidente israelí, Simon Peres, que alabó «la claridad y el coraje» de las declaraciones de Francia, instó a la comunidad internacional a «eliminar» las armas químicas de Siria.
El secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, declaró que el Pentágono moviliza fuerzas para una posible acción militar contra Siria en caso de que el presidente Barack Obama opte por esta medida. Sin embargo, Irán, aliado del régimen sirio, advirtió este domingo que si Estados Unidos atraviesa «la línea roja» en Siria habrá «duras consecuencias».
El frente yihadista Al Nosra, grupo cercano a Al Qaida, prometió el domingo atacar a las ciudades alauíes, corriente del chiismo a la que pertenece Bashar al Asad, como venganza por el «ataque químico» del miércoles cerca de Damasco. El grupo yihadista dejó entender que los ataques podrían comenzar el domingo.
Mientras que el régimen sirio insistió el sábado en que «nunca utilizó armas químicas», la comunidad internacional presiona para que los expertos de la ONU -en Siria, desde el 18 de agosto para investigar otros casos similares- puedan acceder rápidamente al lugar de los hechos. La alta representante de Naciones Unidad para el desarme, Angela Kane, llegó el sábado a Damasco para negociar una autorización con el régimen.
Médicos Sin Fronteras (MSF) informó acerca de «3.600 pacientes con síntomas neurotóxicos» que llegaron el miércoles a tres hospitales de la provincia de Damasco, de los cuales 355 perecieron, si bien la ONG no pudo «confirmar científicamente la causa de estos síntomas ni establecer la responsabilidad de este ataque».
Basándose en informes médicos, el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) contabilizó por su parte más de 300 muertos por gas tóxico, entre ellos una decena de rebeldes. Según el ministro de Exteriores iraní, el jefe de la diplomacia siria le aseguró que su Gobierno iba a cooperar con la misión de Naciones Unidas y les permitiría visitar las zonas donde, según él, los rebeldes utilizaron armas químicas.
Las autoridades sirias acusaron así a los rebeldes de haber utilizado gas tóxico el sábado en Jobar, en la periferia de Damasco, para rechazar una ofensiva del Ejército. La oposición rechazó «en bloque» estas acusaciones, al estimar que se trataba de «una tentativa desesperada (del régimen) para desviar la atención de su repetidos crímenes». El papa Francisco hizo un llamamiento el domingo a «hacer callar las armas» en Siria y solicitó a la «comunidad internacional encontrar una solución».