Juan Vega Gonzales (*)
El enamoramiento es un estado emocional surcado por la alegría, intensamente atraído por otra persona que le da la satisfacción de alguien que pueda comprender y compartir las cosas (Wikipedia). De cierta forma, el enamoramiento se puede considerar como una especie de “ceguera temporal”, por lo siguiente:
El amor en sus primeras fases se abastece principalmente de química. Una sustancia en el cerebro denominada feniletilamina genera dopamina, que por sus efectos se parecen a las “anfetaminas”, las cuales producen un estado de euforia natural cuando estamos con nuestra pareja.
Se caracteriza por un intenso deseo de intimidad y reciprocidad, temor al rechazo, pensamientos frecuentes e incontrolados que interfieren en el sujeto llevándolo a la pérdida de concentración e idealización del otro individuo, percibiendo solo lo positivo y negándose a ver lo negativo.
En la vida empresarial también se da similar tipo de “ceguera temporal” cuando nos “enamoramos perdidamente” de un producto, ejecutivo, o línea de trabajo, al punto de idealizarlo, de negarnos a ver las cosas que no están funcionando bien y de perder el contacto con la realidad.
Decisiones importantes pueden afectar seriamente el destino de la empresa. Es importante considerar cuáles son las tendencias de desempeño que viene mostrando el producto/persona; ya que es muy fácil autoengañarnos pensando que lo que viene funcionando mal se arreglará pronto y solo.
La responsabilidad de la consecuencia de la toma de decisiones importantes nos lleva a la necesidad de obtener información objetiva y verificable de: a) ¿Qué cosas están funcionando bien?, b) ¿Qué necesita mejorar? y c) Piense en por qué razón y cómo las cosas van a cambiar para mejorar.
Como dicen filósofos chinos: “Todo precisa una razón”. Si los factores fundamentales que generan los comportamientos o problemas que enfrentamos no cambian (raíz del problema); es poco probable que los efectos vayan a ser distintos en el futuro, respecto a lo que son hoy.
La ceguera temporal se exacerba con el apresuramiento/dopamina, que puede llevarnos al autoengaño cuando basamos decisiones importantes en “supuestos irreales”. Los costos y consecuencias de este comportamiento pueden ser altos/fatales para la empresa.
Dese tiempo para poner en la balanza no solo lo bueno; sino las cosas que necesitan mejorarse y vea si hay razones reales para pensar que “las tendencias van a cambiar” en el futuro y en qué hará que las cosas cambien.
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