Sabíamos que Everth Cabrera podía correr a velocidades alucinantes, y que con su guante era capaz de atrapadas sensacionales.
Pero ahora ha bateado como un consagrado, mientras lleva su juego al siguiente nivel, y hasta se infiltra entre las estrellas de la liga.
López, un lanzador de tres campañas dominantes, antes de este 2013, había conseguido cifras superiores en todos los aspectos.
Ahora ha tirado en 46 juegos. En 2012 en 32. Tuvo 32.1 innings. Ahora 45.1. En 2012 a esta altura cedía 27 hits, 9 carreras y 4 bases. Ahora 60 hits, 23 carreras y 11 bases.
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Cabrera pasó de ser un bateador de .239 en la primera mitad de la temporada del 2012, a uno de .291 ahora en el mismo período.
Ayer, en su despedida de la primera mitad de campaña, Everth se fue de 3-1, con dos anotadas, dos bases y su robo número 34.
Pero su juego en general subió a niveles extraordinarios, por encima de nuestras expectativas más optimistas y promete seguir así.
Afectado por lesiones, Cabrera solo actuó en 46 juegos en la primera mitad del 2012. En cambio ahora sumó 79 partidos, sin incluir los 17 perdidos por otra lesión.
Pero el punto no solo es que tuvo más oportunidades, es que las aprovechó mejor ahora, gracias a su trabajo en el período de descanso y a la continuidad en su preparación.
En 2012 para este tiempo, había acumulado 155 turnos. Ahora tiene 313. Antes, conectó 37 hits. Ahora tiene 91. Bateó .239. Ahora .291.
Pero además, Cabrera había acumulado 15 robos a estas alturas en el 2012, eso es menos de la mitad de las 34 que tiene ahora.
El año pasado, Everth se estafó 29 en la segunda parte de la campaña y eso le permitió llegar a las 44 con que lideró la Liga Nacional.
Si ahora que se embasa más es capaz de repetir las 29 de la segunda mitad, podría alcanzar más de 60 estafas, cifra muy respetable.
En otros rubros, como anotadas, Cabrera tuvo 17 en este lapso en el 2012. Ahora 43. En remolques pasó de 11 a 25 y en jonrones de 2 a 4.
De modo que por donde se observe, hay un salto enorme en el juego del nandaimeño, quien mañana estará con las estrellas, porque ha jugado como uno de ellos.
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