La basura que está regada a lo largo de una cuadra en el barrio Domitila Lugo es una muestra del desorden que existe en la mayoría de los 25 sitios autorizados para tirar desechos en Managua.
Otra promesa todavía no cumplida es la de capacitar a las personas que por años han cobrado por botar la basura domiciliar, para que lo hagan en los sitios legales.
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El lugar, que es parte del Distrito Cuatro de la capital, fue habilitado para llevar solo materiales reciclables o ramas de árboles; pero los pobladores también tiran restos de construcciones y le prenden fuego a una parte de la basura, aunque está prohibido por la nueva ordenanza de Daños y Multas Ambientales.
Para Walter Espinoza, concejal del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), lo anterior se debe a que la administración de la orteguista Daysi Torres aplica el reglamento a medias. “Deben ser más beligerantes en lo que ya está estipulado en la Alcaldía”, comenta.
Espinoza considera que las 400 multas aplicadas desde marzo de 2013 hasta la fecha, son pocas con relación al fuerte hábito capitalino de “enflorar” los espacios públicos.
En un inciso del artículo ocho de la normativa local se prohíbe que carretones y vehículos livianos o pesados transporten residuos sólidos sin una capota. De no tenerla las autoridades de la Alcaldía de Managua (ALMA) podrán multar a los conductores.
Sin embargo, la propia municipalidad incumple la ordenanza. La mayoría de sus camiones aún transportan basura a La Chureca sin la requerida cubierta.
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