Judith Flores
“En Nicaragua existe una oposición bien fragmentada, dividida, muy débil y desmoralizada”, así evalúa el panorama de los partidos que adversan al inconstitucional presidente Daniel Ortega, el escritor y analista político Carlos Alberto Montaner.
De extenderse esa situación estaría contribuyendo a la probable pretensión de perpetuidad de Ortega y su familia y la instauración de una nueva dinastía en Nicaragua a juicio del analista político.
“Sería una desgracia que existiera Ortega después del 2016, pero probablemente su intención sea perpetuarse en el poder como ocurrió en tiempos de Somoza, y como ocurre en la actualidad con los hermanos Castro en Cuba, es decir crear dinastías políticas”, sostuvo Montaner.
El analista político hizo énfasis en que esa práctica destruye cualquier posibilidad de desarrollo de las sociedades donde se instaura ese modelo político.
“Los países que funcionan son aquellos donde las instituciones son más importantes que los caudillos, pero esa no es la verdad de Cuba ni de Nicaragua”, lamentó.
Para el experto en temas de política latinoamericana, países de corte autoritario como el de Nicaragua, utilizan los mecanismos democráticos para alcanzar el poder pero una vez en la Presidencia impiden a los partidos demócratas utilizar esos mismos mecanismos para competir libremente y en igualdad de condiciones en una elección, porque el fin de ellos (no demócratas) es perpetuarse en el poder.
AUTOCRACIAS ELECTORALES
Algunos de estos países, como los aglutinados en la Alternativa Bolivariana creada por el desaparecido Hugo Chávez, disfrazan su permanencia en el poder a través de elecciones amañadas.
“Es un pretexto para darle una página de la legitimidad a las elecciones a gobiernos muy autocráticos que no respetan ninguna de las libertades”, explicó Montaner.
“Se trata de autocracias electorales, eso no tiene nada que ver con el espíritu de la República que incluye la alternabilidad en el poder, la transparencia de la autoridad, la independencia del poder judicial y en el parlamento. Son factores que no existen en estos países y lo que queda es un mascarón de las ideas republicanas con las que se fundaron nuestros países tras la independencia”, consideró Montaner.
LA ESTRATEGIA DE DIVIDIR
Para Montaner, la primera tarea de los gobiernos autoritarios es dividir a las fuerzas opositoras, la compra de conciencias y corromper las instituciones para lograr su propósito de permanencia en el poder, una estrategia nada ajena en Nicaragua.
“Adoptan a una parte sustancial de los electores, corrompen a una parte de la oposición, hacen una labor de destrucción de todo el tejido democrático de un país y gobiernan sobre la base de una relación básicamente clientelista”, agregó el analista político.
TIEMPO DEPENDERÁ DE LOS NICARAGÜENSES
Para Montaner, la situación que vive el país —pobreza, corrupción y la voracidad del enriquecimiento del orteguismo—, es la que va a impulsar el surgimiento de un nuevo movimiento que permita la restauración del sistema democrático, por lo que el tiempo dependerá de los nicaragüenses.
“Poco a poco puede resurgir un movimiento en Nicaragua, y va a tener una relación con la situación interna del país desde el punto de vista económico, se van a regenerar las corrientes políticas porque hay una vieja tradición de un voto sociológico histórico de liberales y conservadores, ese voto sociológico va a encarnar en otras formaciones políticas y eventualmente saldrá algo de la situación actual”, valoró Montaner.
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