Entre las muchas críticas que se han hecho a la concesión canalera del Gobierno de Daniel Ortega a la firma china de Hong Kong, conocida como HKND, se incluye la inusitada rapidez de su aprobación y la falta de consulta a las instituciones, sectores y personas que debieron haber sido tomados en cuenta.
Según sus promotores, esta concesión canalera es el proyecto y motor para el desarrollo de Nicaragua más importante de la historia nacional. Pero si así fuese, era más necesario todavía que el Gobierno se tomara el tiempo indispensable para consultar a los distintos sectores de la sociedad nicaragüense. Incluso eso es lo que mandan la Constitución y las leyes nicaragüenses, que han sido ignoradas y vulneradas por Ortega con su sospechosa prisa por aprobar la nueva concesión canalera, que por su enrevesada redacción pareciera haber sido escrita en idioma chino, mal traducida al inglés y peor trasladada al español que es la lengua oficial de Nicaragua.
A la concesión canalera que Ortega le ha dado a Wang Jing y fue tramitada con una insólita rapidez, se le compara con el Tratado Chamorro-Bryan. Pero este al menos fue firmado públicamente, en Washington, por los plenipotenciarios William Jennings Bryan, de Estados Unidos, y Emiliano Chamorro Vargas, de Nicaragua, el 5 de agosto de 1914. Además, el entonces presidente de Nicaragua, Adolfo Díaz Recinos, lo aprobó hasta el 10 de enero de 1916, después de muchas consultas y de oír los argumentos contrarios de sus opositores liberales. Luego, las consultas y discusiones sobre el Tratado Chamorro Bryan continuaron todavía tres meses más, hasta que el Congreso Nacional aprobó el decreto-ley de ratificación el 7 de abril de 1916, y fue vigente a partir de su publicación en La Gaceta, Diario Oficial, el 8 de noviembre de 1916.
En contraste, la concesión canalera de Ortega a Wang Jing fue pactada secretamente, supuestamente el cinco de septiembre del año pasado y aprobada apenas nueve meses después, sin haber consultado más que al Cosep cuyas propuestas de todas maneras fueron despreciadas; de todo lo cual se puede inferir que los vendepatria de ahora son más irresponsables que los vendepatria del pasado.
También es importante recordar que el Tratado Chamorro-Bryan estuvo en vigor hasta el año 1970, cuando el dictador de Nicaragua, general Anastasio Somoza Debayle, y el presidente de Estados Unidos, Richard M. Nixon, decidieron ponerle fin y abrogarlo. De todas maneras, el Tratado Chamorro-Bryan no había sido establecido para construir un Canal por Nicaragua, sino para no construirlo, además de que, según se comentó en aquella época el dictador Somoza Debayle negoció su abrogación porque junto con el inversionista estadounidense Howard Hughes, pretendía impulsar un proyecto de canalización del río San Juan en conjunto con Costa Rica.
Pero en todo caso, el hecho histórico es que el Tratado Chamorro Bryan fue abrogado por el Gobierno de Anastasio Somoza Debayle, como también es innegable que los liberales lo rechazaron en 1914 y se opusieron a su ratificación en 1916, con la misma dignidad nacional con la que la Bancada Democrática rechazó el jueves pasado el ignominioso Tratado Ortega-Wang Jing.
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