Aceptemos que la grasa le da gusto a algunas comidas, siendo conscientes que su exceso, como en la mayoría de las cosas, perjudica. Bien, sabemos que es inevitable que algunas carnes, por ejemplo, suelten grasa y si hablamos de otras preparaciones donde la grasa reina, son las sopas.
La sopa —sea de res, de mariscos o gallina— usualmente tiene bastante grasa. En algunos restaurantes y hoteles donde llegan personas con un hábito alimenticio diverso, aplican lo que se llama two time o doble tiempo. El chef Silvio Arévalo explica que consiste en refrigerar la sopa en un recipiente de aluminio, sin dejar que la preparación se congele. De esta forma, la grasa existente en la sopa se solidifica y es más fácil remover el excedente de grasa con una cuchara. Después, se recalienta la sopa, la cual quedará con más consistencia y mejor sabor.
Otra forma de cocinar con menos grasas es sofreír las preparaciones. Sofreír te permite cocinar rápidamente vegetales y cortes magros de carne, como el lomo de cerdo, con una pequeña cantidad de aceite. La cantidad de grasa que agregas está bajo tu control.
También se puede asar al horno los alimentos. Con esta técnica, al asar utilizas el calor seco del horno para extraer todos los deliciosos sabores y además te permite controlar la cantidad de grasa agregada. La carne se cocina bien y jugosa, mientras que las papas y los vegetales quedan tiernos para comer.
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